[1] ¡Alabado sea el SEÑOR! Que todo lo que soy alabe al SEÑOR. [2] Alabaré al SEÑOR mientras viva; cantaré alabanzas a mi Dios con el último aliento. [3] No pongan su confianza en los poderosos; no está allí la ayuda para ustedes. [4] Ellos, al dar su último suspiro, vuelven al polvo, y todos sus planes mueren con ellos. [5] Pero felices son los que tienen como ayudador al Dios de Israel, los que han puesto su esperanza en el SEÑOR su Dios. [6] Él hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos. Él cumple todas sus promesas para siempre. [7] Hace justicia al oprimido y da alimento al que tiene hambre. El SEÑOR libera a los prisioneros. [8] El SEÑOR abre los ojos de los ciegos. El SEÑOR levanta a los agobiados. El SEÑOR ama a los justos. [9] El SEÑOR protege a los extranjeros que viven entre nosotros. Cuida de los huérfanos y las viudas, pero frustra los planes de los perversos. [10] El SEÑOR reinará por siempre. Él será tu Dios, oh Jerusalén, por todas las generaciones. ¡Alabado sea el SEÑOR!