[1] ¡Alabado sea el SEÑOR! Daré gracias al SEÑOR con todo mi corazón al reunirme con su pueblo justo. [2] ¡Qué asombrosas son las obras del SEÑOR! Todos los que se deleitan en él deberían considerarlas. [3] Todo lo que él hace revela su gloria y majestad; su justicia nunca falla. [4] Él nos hace recordar sus maravillosas obras. ¡Cuánta gracia y misericordia tiene nuestro SEÑOR! [5] Da alimento a los que le temen; siempre recuerda su pacto. [6] Ha mostrado su gran poder a su pueblo al entregarle las tierras de otras naciones. [7] Todo lo que hace es justo y bueno, y todos sus mandamientos son confiables; [8] siempre son verdaderos, para ser obedecidos fielmente y con integridad. [9] Él pagó el rescate completo por su pueblo y les ha garantizado para siempre el pacto que hizo con ellos. ¡Qué santo e imponente es su nombre! [10] El temor del SEÑOR es la base de la verdadera sabiduría; todos los que obedecen sus mandamientos crecerán en sabiduría. ¡Alábenlo para siempre!