Salmos 109:1-31 NTV
[1] Oh Dios, a quien alabo, no te quedes distante y callado [2] mientras los perversos me calumnian y dicen mentiras acerca de mí. [3] Me rodean con palabras de odio y sin razón pelean contra mí. [4] Yo los amo, pero ellos tratan de destruirme con acusaciones, ¡incluso mientras oro por ellos! [5] Me devuelven mal por bien y odio a cambio de mi amor. [6] Dicen: «Consigan a un malvado para que se ponga en su contra; envíen a un acusador para que lo lleve a juicio. [7] Cuando llegue el momento de juzgar su caso, que lo declaren culpable. Tomen como pecados sus oraciones. [8] Que sean pocos sus años; que otro tome su lugar. [9] Que sus hijos queden huérfanos de padre, y su esposa quede viuda. [10] Que sus hijos vaguen como mendigos y que los echen de sus hogares destruidos. [11] Que los acreedores se apoderen de toda su propiedad, y que los extraños se lleven todo lo que ha ganado. [12] Que nadie sea amable con él; que ninguno tenga piedad de sus hijos sin padre. [13] Que toda su descendencia muera; que el nombre de su familia quede borrado en la próxima generación. [14] Que el SEÑOR jamás olvide los pecados de su padre; que los pecados de su madre nunca se borren de los registros. [15] Que el SEÑOR siempre recuerde estos pecados, y que su nombre desaparezca de la memoria humana. [16] Pues rehusó mostrar bondad a los demás; persiguió al pobre y al necesitado, y acosó hasta la muerte a los de corazón quebrantado. [17] Le encantaba maldecir a otros; ahora, maldícelo tú a él. Jamás bendijo a nadie; ahora, no lo bendigas a él. [18] Maldecir le resulta tan natural como la ropa que usa, o el agua que bebe o los alimentos deliciosos que come. [19] Ahora, que sus maldiciones se vuelvan en su contra y se le peguen como la ropa; que le aprieten como un cinturón». [20] Que esas maldiciones sean el castigo del SEÑOR para los acusadores que hablan mal de mí. [21] Pero a mí trátame bien, oh SEÑOR Soberano, ¡por el honor de tu propia fama! Rescátame porque eres tan fiel y tan bueno. [22] Pues soy pobre y estoy necesitado, y mi corazón está lleno de dolor. [23] Me desvanezco como una sombra al anochecer; me quitan de encima como una langosta. [24] Mis rodillas están débiles de tanto ayunar y estoy reducido a piel y huesos. [25] Soy objeto de burla para la gente; cuando me ven, menean la cabeza en señal de desprecio. [26] ¡Ayúdame, oh SEÑOR mi Dios! Sálvame a causa de tu amor inagotable. [27] Haz que vean que esto proviene de ti, que tú mismo lo has hecho, SEÑOR. [28] Entonces que me maldigan si quieren, ¡pero tú me bendecirás! Cuando me ataquen, ¡serán deshonrados! ¡Pero yo, tu siervo, seguiré alegrándome! [29] Que mis acusadores se vistan de vergüenza; que la humillación los cubra como un manto. [30] Pero yo daré gracias al SEÑOR una y otra vez, lo alabaré ante todo el mundo. [31] Pues él está junto al necesitado, listo para salvarlo de quienes lo condenan.
