Mateo 23:1-39 NTV
[1] Entonces Jesús les dijo a las multitudes y a sus discípulos: [2] «Los maestros de la ley religiosa y los fariseos son los intérpretes oficiales de la ley de Moisés. [3] Por lo tanto, practiquen y obedezcan todo lo que les digan, pero no sigan su ejemplo. Pues ellos no hacen lo que enseñan. [4] Aplastan a la gente bajo el peso de exigencias religiosas insoportables y jamás mueven un dedo para aligerar la carga. [5] »Todo lo que hacen es para aparentar. En los brazos se ponen anchas cajas de oración con versículos de la Escritura, y usan túnicas con borlas muy largas. [6] Y les encanta sentarse a la mesa principal en los banquetes y ocupar los asientos de honor en las sinagogas. [7] Les encanta recibir saludos respetuosos cuando caminan por las plazas y que los llamen "Rabí". [8] »Pero ustedes, no permitan que nadie los llame "Rabí", porque tienen un solo maestro y todos ustedes son hermanos por igual. [9] Además, aquí en la tierra, no se dirijan a nadie llamándolo "Padre", porque solo Dios, que está en el cielo, es su Padre espiritual. [10] Y no permitan que nadie los llame "Maestro", porque ustedes tienen un solo maestro, el Mesías. [11] El más importante entre ustedes debe ser el sirviente de los demás; [12] pero aquellos que se exaltan a sí mismos serán humillados, y los que se humillan a sí mismos serán exaltados. [13] »¡Qué aflicción les espera, maestros de la ley religiosa y fariseos! ¡Hipócritas! Pues le cierran la puerta del reino del cielo en la cara a la gente. Ustedes no entrarán ni tampoco dejan que los demás entren. [15] »¡Qué aflicción les espera, maestros de la ley religiosa y fariseos! ¡Hipócritas! Pues cruzan tierra y mar para ganar un solo seguidor, ¡y luego lo convierten en un hijo del infierno dos veces peor que ustedes mismos! [16] »¡Guías ciegos! ¡Qué aflicción les espera! Pues dicen que no significa nada jurar "por el templo de Dios" pero que el que jura "por el oro del templo" está obligado a cumplir ese juramento. [17] ¡Ciegos tontos! ¿Qué es más importante, el oro o el templo que lo hace sagrado? [18] Y dicen que jurar "por el altar" no impone una obligación, pero jurar "por las ofrendas que están sobre el altar" sí la impone. [19] ¡Qué ciegos son! Pues, ¿qué es más importante, la ofrenda sobre el altar o el altar que hace que la ofrenda sea sagrada? [20] Cuando juran "por el altar", juran por el altar y por todo lo que hay encima. [21] Cuando juran "por el templo", no solo juran por el templo sino por Dios, quien vive allí. [22] Y cuando juran "por el cielo", juran por el trono de Dios y por Dios, quien se sienta en el trono. [23] »¡Qué aflicción les espera, maestros de la ley religiosa y fariseos! ¡Hipócritas! Pues se cuidan de dar el diezmo sobre el más mínimo ingreso de sus jardines de hierbas, pero pasan por alto los aspectos más importantes de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Es cierto que deben diezmar, pero sin descuidar las cosas más importantes. [24] ¡Guías ciegos! ¡Cuelan el agua para no tragarse por accidente un mosquito, pero se tragan un camello! [25] »¡Qué aflicción les espera, maestros de la ley religiosa y fariseos! ¡Hipócritas! ¡Pues se cuidan de limpiar la parte exterior de la taza y del plato pero ustedes están sucios por dentro, llenos de avaricia y se permiten todo tipo de excesos! [26] ¡Fariseo ciego! Primero lava el interior de la taza y del plato, y entonces el exterior también quedará limpio. [27] »¡Qué aflicción les espera, maestros de la ley religiosa y fariseos! ¡Hipócritas! Pues son como tumbas blanqueadas: hermosas por fuera, pero llenas de huesos de muertos y de toda clase de impurezas por dentro. [28] Por fuera parecen personas rectas, pero por dentro, el corazón está lleno de hipocresía y desenfreno. [29] »¡Qué aflicción les espera, maestros de la ley religiosa y fariseos! ¡Hipócritas! Edifican tumbas a los profetas que sus antepasados mataron, y adornan los monumentos de la gente justa que sus antepasados destruyeron. [30] Luego dicen: "Si hubiéramos vivido en los días de nuestros antepasados, jamás nos habríamos unido a ellos para matar a los profetas". [31] »Así que al decir eso, dan testimonio en contra de ustedes mismos, que en verdad son descendientes de aquellos que asesinaron a los profetas. [32] Sigan adelante y terminen lo que sus antepasados comenzaron. [33] ¡Serpientes! ¡Hijos de víboras! ¿Cómo escaparán del juicio del infierno? [34] »Por lo tanto, les envío profetas, hombres sabios y maestros de la ley religiosa. A algunos los matarán crucificándolos, y a otros los azotarán con látigos en las sinagogas y los perseguirán de ciudad en ciudad. [35] Como consecuencia, se les hará responsables del asesinato de toda la gente justa de todos los tiempos, desde el asesinato del justo Abel hasta el de Zacarías, hijo de Berequías, a quien mataron en el templo, entre el santuario y el altar. [36] Les digo la verdad, ese juicio caerá sobre esta misma generación. [37] »¡Oh Jerusalén, Jerusalén, la ciudad que mata a los profetas y apedrea a los mensajeros de Dios! Cuántas veces quise juntar a tus hijos como la gallina protege a sus pollitos debajo de sus alas, pero no me dejaste. [38] Y ahora, mira, tu casa está abandonada y desolada. [39] Pues te digo lo siguiente: no volverás a verme hasta que digas: "¡Bendiciones al que viene en el nombre del SEÑOR!" ».
