Mateo 12:1-50 NTV
[1] Por ese tiempo, Jesús caminaba en el día de descanso por unos terrenos sembrados. Sus discípulos tenían hambre, entonces comenzaron a arrancar unas espigas de grano y a comérselas. [2] Algunos fariseos los vieron y protestaron: -Mira, tus discípulos violan la ley al cosechar granos en el día de descanso. [3] Jesús les dijo: -¿No han leído en las Escrituras lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre? [4] Entró en la casa de Dios, y él y sus compañeros violaron la ley al comer los panes sagrados, que solo a los sacerdotes se les permitía comer. [5] ¿Y no han leído en la ley de Moisés que los sacerdotes de turno en el templo pueden trabajar en el día de descanso? [6] Les digo, ¡aquí hay uno que es superior al templo! [7] Ustedes no habrían condenado a mis discípulos -quienes son inocentes- si conocieran el significado de la Escritura que dice: "Quiero que tengan compasión, no que ofrezcan sacrificios". [8] Pues el Hijo del Hombre es Señor, ¡incluso del día de descanso! [9] Luego Jesús entró en la sinagoga de ellos, [10] y allí vio a un hombre que tenía una mano deforme. Los fariseos le preguntaron a Jesús: -¿Permite la ley que una persona trabaje sanando en el día de descanso? (Esperaban que él dijera que sí para poder levantar cargos en su contra). [11] Él les respondió: -Si tuvieran una oveja y esta cayera en un pozo de agua en el día de descanso, ¿no trabajarían para sacarla de allí? Por supuesto que lo harían. [12] ¡Y cuánto más valiosa es una persona que una oveja! Así es, la ley permite que una persona haga el bien en el día de descanso. [13] Después le dijo al hombre: «Extiende la mano». Entonces el hombre la extendió, y la mano quedó restaurada, ¡igual que la otra! [14] Entonces los fariseos convocaron a una reunión para tramar cómo matar a Jesús. [15] Pero Jesús sabía lo que ellos tenían en mente. Entonces salió de esa región, y mucha gente lo siguió. Sanó a todos los enfermos de esa multitud, [16] pero les advirtió que no revelaran quién era él. [17] Con eso se cumplió la profecía de Isaías acerca de él: [18] «Miren a mi Siervo, al que he elegido. Él es mi Amado, quien me complace. Pondré mi Espíritu sobre él, y proclamará justicia a las naciones. [19] No peleará ni gritará, ni levantará su voz en público. [20] No aplastará la caña más débil ni apagará una vela que titila. Al final, hará que la justicia salga victoriosa. [21] Y su nombre será la esperanza de todo el mundo» . [22] Luego le llevaron a Jesús a un hombre ciego y mudo que estaba poseído por un demonio. Jesús sanó al hombre para que pudiera hablar y ver. [23] La multitud quedó llena de asombro, y preguntaba: «¿Será posible que Jesús sea el Hijo de David, el Mesías?». [24] Pero cuando los fariseos oyeron del milagro, dijeron: «Con razón puede expulsar demonios. Él recibe su poder de Satanás, el príncipe de los demonios». [25] Jesús conocía sus pensamientos y les contestó: «Todo reino dividido por una guerra civil está condenado al fracaso. Una ciudad o una familia dividida por peleas se desintegrará. [26] Si Satanás expulsa a Satanás, está dividido y pelea contra sí mismo; su propio reino no sobrevivirá. [27] Entonces, si mi poder proviene de Satanás, ¿qué me dicen de sus propios exorcistas, quienes también expulsan demonios? Así que ellos los condenarán a ustedes por lo que acaban de decir. [28] Sin embargo, si yo expulso a los demonios por el Espíritu de Dios, entonces el reino de Dios ha llegado y está entre ustedes. [29] Pues, ¿quién tiene suficiente poder para entrar en la casa de un hombre fuerte como Satanás y saquear sus bienes? Solo alguien aún más fuerte, alguien que pudiera atarlo y después saquear su casa. [30] »El que no está conmigo, a mí se opone, y el que no trabaja conmigo, en realidad, trabaja en mi contra. [31] »Por eso les digo, cualquier pecado y blasfemia pueden ser perdonados, excepto la blasfemia contra el Espíritu Santo, que jamás será perdonada. [32] El que hable en contra del Hijo del Hombre puede ser perdonado, pero el que hable contra el Espíritu Santo jamás será perdonado, ya sea en este mundo o en el que vendrá. [33] »A un árbol se le identifica por su fruto. Si el árbol es bueno, su fruto será bueno. Si el árbol es malo, su fruto será malo. [34] ¡Camada de víboras! ¿Cómo podrían hombres malvados como ustedes hablar de lo que es bueno y correcto? Pues lo que está en el corazón determina lo que uno dice. [35] Una persona buena produce cosas buenas del tesoro de su buen corazón, y una persona mala produce cosas malas del tesoro de su mal corazón. [36] Les digo lo siguiente: el día del juicio, tendrán que dar cuenta de toda palabra inútil que hayan dicho. [37] Las palabras que digas te absolverán o te condenarán». [38] Un día, algunos maestros de la ley religiosa y algunos fariseos se acercaron a Jesús y le dijeron: -Maestro, queremos que nos muestres alguna señal milagrosa para probar tu autoridad. [39] Jesús les respondió: -Solo una generación maligna y adúltera exigiría una señal milagrosa; pero la única que les daré será la señal del profeta Jonás. [40] Así como Jonás estuvo en el vientre del gran pez durante tres días y tres noches, el Hijo del Hombre estará en el corazón de la tierra durante tres días y tres noches. [41] »El día del juicio los habitantes de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se arrepintieron de sus pecados al escuchar la predicación de Jonás. Ahora alguien superior a Jonás está aquí, pero ustedes se niegan a arrepentirse. [42] La reina de Saba también se levantará contra esta generación el día del juicio y la condenará, porque vino de una tierra lejana para oír la sabiduría de Salomón. Ahora alguien superior a Salomón está aquí, pero ustedes se niegan a escuchar. [43] »Cuando un espíritu maligno sale de una persona, va al desierto en busca de descanso, pero no lo encuentra. [44] Entonces dice: "Volveré a la persona de la cual salí". De modo que regresa y encuentra su antigua casa vacía, barrida y en orden. [45] Entonces el espíritu busca a otros siete espíritus más malignos que él, y todos entran en la persona y viven allí. Y entonces esa persona queda peor que antes. Eso es lo que le ocurrirá a esta generación maligna. [46] Mientras Jesús hablaba a la multitud, su madre y sus hermanos estaban afuera y pedían hablar con él. [47] Alguien le dijo a Jesús: «Tu madre y tus hermanos están parados afuera y desean hablar contigo». [48] Jesús preguntó: «¿Quién es mi madre? ¿Quiénes son mis hermanos?». [49] Luego señaló a sus discípulos y dijo: «Miren, estos son mi madre y mis hermanos. [50] Pues todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo es mi hermano y mi hermana y mi madre».
