Marcos 9:1-50 NTV
[1] Jesús continuó diciendo: «¡Les digo la verdad, algunos de los que están aquí ahora no morirán antes de ver el reino de Dios llegar con gran poder!». [2] Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a Juan y los llevó a una montaña alta para estar a solas. Mientras los hombres observaban, la apariencia de Jesús se transformó, [3] y su ropa se volvió blanca resplandeciente, más de lo que cualquier blanqueador terrenal jamás podría lograr. [4] Después aparecieron Elías y Moisés y comenzaron a conversar con Jesús. [5] Pedro exclamó: «Rabí, ¡es maravilloso que estemos aquí! Hagamos tres enramadas como recordatorios: una para ti, una para Moisés y la otra para Elías». [6] Dijo esto porque realmente no sabía qué otra cosa decir, pues todos estaban aterrados. [7] Luego una nube los cubrió y, desde la nube, una voz dijo: «Este es mi Hijo muy amado. Escúchenlo a él». [8] De pronto, cuando miraban ellos a su alrededor, Moisés y Elías se habían ido, y vieron solo a Jesús con ellos. [9] Mientras descendían de la montaña, él les dijo que no le contaran a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del Hombre se levantara de los muertos. [10] Así que guardaron el secreto, pero a menudo se preguntaban qué quería decir con «levantarse de los muertos». [11] Entonces le preguntaron: -¿Por qué los maestros de la ley religiosa insisten en que Elías debe regresar antes de que venga el Mesías? [12] Jesús contestó: -Es cierto que Elías viene primero a fin de dejar todo preparado. Sin embargo, ¿por qué las Escrituras dicen que el Hijo del Hombre debe sufrir mucho y ser tratado con total desprecio? [13] Pero les digo, Elías ya vino, y ellos prefirieron maltratarlo, tal como lo predijeron las Escrituras. [14] Cuando regresaron adonde estaban los demás discípulos, vieron que los rodeaba una gran multitud y que algunos maestros de la ley religiosa discutían con ellos. [15] Cuando la multitud vio a Jesús, todos se llenaron de asombro y corrieron a saludarlo. [16] -¿Sobre qué discuten? -preguntó Jesús. [17] Un hombre de la multitud tomó la palabra y dijo: -Maestro, traje a mi hijo para que lo sanaras. Está poseído por un espíritu maligno que no le permite hablar. [18] Y, siempre que este espíritu se apodera de él, lo tira violentamente al suelo y él echa espuma por la boca, rechina los dientes y se pone rígido. Así que les pedí a tus discípulos que echaran fuera al espíritu maligno, pero no pudieron hacerlo. [19] Jesús les dijo: «¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganme al muchacho». [20] Así que se lo llevaron. Cuando el espíritu maligno vio a Jesús, le causó una violenta convulsión al muchacho, quien cayó al piso retorciéndose y echando espuma por la boca. [21] -¿Hace cuánto tiempo que le pasa esto? -preguntó Jesús al padre del muchacho. -Desde que era muy pequeño -contestó él-. [22] A menudo el espíritu lo arroja al fuego o al agua para matarlo. Ten misericordia de nosotros y ayúdanos si puedes. [23] -¿Cómo que "si puedo"? -preguntó Jesús-. Todo es posible si uno cree. [24] Al instante el padre clamó: -¡Sí, creo, pero ayúdame a superar mi incredulidad! [25] Cuando Jesús vio que aumentaba el número de espectadores, reprendió al espíritu maligno. «Escucha, espíritu que impides que este muchacho oiga y hable -dijo-. ¡Te ordeno que salgas de este muchacho y nunca más entres en él!». [26] Entonces el espíritu gritó, le causó otra convulsión violenta al muchacho y salió de él. El muchacho quedó como muerto. Un murmullo recorrió la multitud: «Está muerto», decía la gente. [27] Pero Jesús lo tomó de la mano, lo levantó, y el muchacho se puso de pie. [28] Más tarde, cuando Jesús quedó a solas en la casa con sus discípulos, ellos le preguntaron: -¿Por qué nosotros no pudimos expulsar ese espíritu maligno? [29] Jesús contestó: -Esa clase solo puede ser expulsada con oración. [30] Saliendo de esa región, viajaron por Galilea. Jesús no quería que nadie supiera que él estaba allí, [31] porque deseaba pasar más tiempo con sus discípulos y enseñarles. Les dijo: «El Hijo del Hombre será traicionado y entregado en manos de sus enemigos. Lo matarán, pero tres días después se levantará de los muertos». [32] Ellos no entendieron lo que quería decir, sin embargo, tenían miedo de preguntarle. [33] Después de llegar a Capernaúm e instalarse en una casa, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Qué venían conversando en el camino?». [34] Pero no le contestaron porque venían discutiendo sobre quién de ellos era el más importante. [35] Jesús se sentó y llamó a los doce discípulos y dijo: «Quien quiera ser el primero debe tomar el último lugar y ser el sirviente de todos los demás». [36] Entonces puso a un niño pequeño en medio de ellos. Y, tomándolo en sus brazos, les dijo: [37] «Todo el que recibe de mi parte a un niño pequeño como este me recibe a mí, y todo el que me recibe, no solo me recibe a mí, sino también a mi Padre, quien me envió». [38] Juan le dijo a Jesús: -Maestro, vimos a alguien usar tu nombre para expulsar demonios, pero le dijimos que no lo hiciera, porque no pertenece a nuestro grupo. [39] -¡No lo detengan! -dijo Jesús-. Nadie que haga un milagro en mi nombre podrá luego hablar mal de mí. [40] Todo el que no está en contra de nosotros está a nuestro favor. [41] Si alguien les da a ustedes incluso un vaso de agua porque pertenecen al Mesías, les digo la verdad, esa persona ciertamente será recompensada. [42] »Si tú haces que uno de estos pequeños que confían en mí caiga en pecado, sería mejor que te arrojaran al mar con una gran piedra de molino atada al cuello. [43] Si tu mano te hace pecar, córtatela. Es preferible entrar en la vida eterna con una sola mano que en el fuego inextinguible del infierno con las dos manos. [45] Si tu pie te hace pecar, córtatelo. Es preferible entrar en la vida eterna con un solo pie que ser arrojado al infierno con los dos pies. [47] Y si tu ojo te hace pecar, sácatelo. Es preferible entrar en el reino de Dios con un solo ojo que tener los dos ojos y ser arrojado al infierno, [48] "donde los gusanos nunca mueren y el fuego nunca se apaga". [49] »Pues cada uno será probado con fuego. [50] La sal es buena para condimentar, pero si pierde su sabor, ¿cómo la harán salada de nuevo? Entre ustedes deben tener las cualidades de la sal y vivir en paz unos con otros.
