Marcos 12:1-44 NTV
[1] Después Jesús comenzó a enseñarles con historias: «Un hombre plantó un viñedo. Lo cercó con un muro, cavó un hoyo para extraer el jugo de las uvas y construyó una torre de vigilancia. Luego les alquiló el viñedo a unos agricultores arrendatarios y se mudó a otro país. [2] Llegado el tiempo de la cosecha de la uva, envió a uno de sus siervos para recoger su parte de la cosecha; [3] pero los agricultores agarraron al siervo, le dieron una paliza y lo mandaron de regreso con las manos vacías. [4] Entonces el dueño envió a otro siervo, pero lo insultaron y le pegaron en la cabeza. [5] Al próximo siervo que envió, lo mataron. Envió a otros, a unos los golpearon y a otros los mataron, [6] hasta que le quedó solo uno, su hijo, a quien amaba profundamente. Finalmente, el dueño lo envió porque pensó: "Sin duda, respetarán a mi hijo". [7] »Los agricultores se dijeron unos a otros: "Aquí viene el heredero de esta propiedad. ¡Matémoslo y nos quedaremos con la propiedad!". [8] Así que lo agarraron, lo asesinaron y tiraron su cuerpo fuera del viñedo. [9] »¿Qué creen qué hará el dueño del viñedo? -preguntó Jesús-. Les diré: irá y matará a esos agricultores y alquilará el viñedo a otros. [10] ¿Nunca leyeron en las Escrituras: "La piedra que los constructores rechazaron ahora se ha convertido en la piedra principal. [11] Esto es obra del SEÑOR y es maravilloso verlo"?». [12] Los líderes religiosos querían arrestar a Jesús porque se dieron cuenta de que contaba esa historia en contra de ellos, pues ellos eran los agricultores malvados; pero tenían miedo de la multitud, así que lo dejaron y se marcharon. [13] Después los ancianos enviaron a algunos fariseos y partidarios de Herodes para hacer que Jesús cayera en la trampa de decir algo por lo cual pudiera ser arrestado. [14] -Maestro -dijeron-, sabemos lo honesto que eres. Eres imparcial y no tienes favoritismos. Enseñas con verdad el camino de Dios. Ahora dinos, ¿es correcto que paguemos impuestos al César o no? [15] ¿Debemos o no pagarlos? Jesús se dio cuenta de su hipocresía y dijo: -¿Por qué intentan atraparme? Muéstrenme una moneda romana, y les diré. [16] Cuando se la dieron, les preguntó: -¿A quién pertenecen la imagen y el título grabados en la moneda? -Al César -contestaron. [17] -Bien -dijo Jesús-, entonces den al César lo que pertenece al César y den a Dios lo que pertenece a Dios. Su respuesta los dejó totalmente asombrados. [18] Después se acercaron a Jesús algunos saduceos, líderes religiosos que dicen que no hay resurrección después de la muerte. Le plantearon la siguiente pregunta: [19] -Maestro, Moisés nos dio una ley que dice que, si un hombre muere y deja a una esposa sin hijos, su hermano debe casarse con la viuda y darle un hijo para que el nombre del hermano continúe. [20] Ahora bien, supongamos que había siete hermanos. El mayor se casó y murió sin dejar hijos. [21] Entonces el segundo hermano se casó con la viuda, pero también murió sin dejar hijos. Luego el tercer hermano se casó con ella. [22] Lo mismo sucedió con los siete y aún no había hijos. Por último, la mujer también murió. [23] Entonces dinos, ¿de quién será esposa en la resurrección? Pues los siete estuvieron casados con ella. [24] Jesús contestó: -El error de ustedes es que no conocen las Escrituras y no conocen el poder de Dios. [25] Pues, cuando los muertos resuciten, no se casarán ni se entregarán en matrimonio. En este sentido, serán como los ángeles del cielo. [26] »Ahora bien, en cuanto a si los muertos resucitarán, ¿nunca han leído acerca de esto en los escritos de Moisés, en la historia de la zarza que ardía? Mucho después de que Abraham, Isaac y Jacob murieron, Dios le dijo a Moisés: "Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob". [27] Por lo tanto, él es Dios de los que están vivos, no de los muertos. Ustedes han cometido un grave error. [28] Uno de los maestros de la ley religiosa estaba allí escuchando el debate. Se dio cuenta de que Jesús había contestado bien, entonces le preguntó: -De todos los mandamientos, ¿cuál es el más importante? [29] Jesús contestó: -El mandamiento más importante es: "¡Escucha, oh Israel! El SEÑOR nuestro Dios es el único SEÑOR. [30] Ama al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas". [31] El segundo es igualmente importante: "Ama a tu prójimo como a ti mismo". Ningún otro mandamiento es más importante que estos. [32] El maestro de la ley religiosa respondió: -Bien dicho, Maestro. Has hablado la verdad al decir que hay solo un Dios y ningún otro. [33] Además yo sé que es importante amarlo con todo mi corazón y todo mi entendimiento y todas mis fuerzas, y amar a mi prójimo como a mí mismo. Esto es más importante que presentar todas las ofrendas quemadas y sacrificios exigidos en la ley. [34] Al ver cuánto entendía el hombre, Jesús le dijo: -No estás lejos del reino de Dios. Y, a partir de entonces, nadie se atrevió a hacerle más preguntas. [35] Tiempo después, Jesús estaba enseñando al pueblo en el templo y preguntó: «¿Por qué afirman los maestros de la ley religiosa que el Mesías es hijo de David? [36] Pues el propio David, mientras hablaba bajo la inspiración del Espíritu Santo, dijo: "El SEÑOR le dijo a mi Señor: 'Siéntate en el lugar de honor a mi derecha, hasta que humille a tus enemigos y los ponga por debajo de tus pies'". [37] Ya que David mismo llamó al Mesías "mi Señor", ¿cómo es posible que el Mesías sea su hijo?». La gran multitud se deleitaba al escucharlo. [38] Jesús también enseñó: «¡Cuídense de los maestros de la ley religiosa! Pues les gusta pavonearse en túnicas largas y sueltas y recibir saludos respetuosos cuando caminan por las plazas. [39] ¡Y cómo les encanta ocupar los asientos de honor en las sinagogas y sentarse a la mesa principal en los banquetes! [40] Sin embargo, estafan descaradamente a las viudas para apoderarse de sus propiedades y luego pretenden ser piadosos haciendo largas oraciones en público. Por eso, serán castigados con más severidad». [41] Jesús se sentó cerca de la caja de las ofrendas del templo y observó mientras la gente depositaba su dinero. Muchos ricos echaban grandes cantidades. [42] Entonces llegó una viuda pobre y echó dos monedas pequeñas. [43] Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Les digo la verdad, esta viuda pobre ha dado más que todos los demás que ofrendan. [44] Pues ellos dieron una mínima parte de lo que les sobraba, pero ella, con lo pobre que es, dio todo lo que tenía para vivir».
