Lucas 16:1-31 NTV
[1] Jesús les contó la siguiente historia a sus discípulos: «Había cierto hombre rico que tenía un administrador que manejaba sus negocios. Un día llegó la noticia de que el administrador estaba malgastando el dinero de su patrón. [2] Entonces el patrón lo llamó y le dijo: "¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Prepara un informe final porque voy a despedirte". [3] »El administrador pensó: "¿Y ahora qué haré? Mi jefe me ha despedido. No tengo fuerzas para cavar zanjas y soy demasiado orgulloso para mendigar. [4] Ah, ya sé cómo asegurarme de que tendré muchos amigos que me recibirán en sus casas cuando mi patrón me despida". [5] »Entonces invitó a todo el que le debía dinero a su patrón para conversar sobre la situación. Le preguntó al primero: "¿Cuánto debes a mi patrón?". [6] El hombre contestó: "Le debo cien medidas de aceite de oliva". Entonces el administrador le dijo: "Toma la factura y cámbiala a cincuenta medidas". [7] »Le preguntó al siguiente: "¿Cuánto le debes tú?". "Le debo cien medidas de trigo", respondió. "Toma la factura y cámbiala a ochenta medidas", le dijo. [8] »El hombre rico tuvo que admirar a este pícaro deshonesto por su astucia. Y la verdad es que los hijos de este mundo son más astutos que los hijos de la luz al lidiar con el mundo que los rodea. [9] Aquí está la lección: usen sus recursos mundanos para beneficiar a otros y para hacer amigos. Entonces, cuando esas posesiones terrenales se acaben, ellos les darán la bienvenida a un hogar eterno. [10] »Si son fieles en las cosas pequeñas, serán fieles en las grandes; pero si son deshonestos en las cosas pequeñas, no actuarán con honradez en las responsabilidades más grandes. [11] Entonces, si no son confiables con las riquezas mundanas, ¿quién les confiará las verdaderas riquezas del cielo?; [12] y si no son fieles con las cosas de otras personas, ¿por qué se les debería confiar lo que es de ustedes? [13] »Nadie puede servir a dos amos. Pues odiará a uno y amará al otro; será leal a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y al dinero». [14] Los fariseos, que amaban mucho su dinero, oyeron todo eso y se burlaron de Jesús. [15] Entonces él les dijo: «A ustedes les encanta aparecer como personas rectas en público, pero Dios conoce el corazón. Lo que este mundo honra es detestable a los ojos de Dios. [16] »Hasta el tiempo de Juan el Bautista, la ley de Moisés y el mensaje de los profetas fueron sus guías; pero ahora se predica la Buena Noticia del reino de Dios, y todos están ansiosos por entrar. [17] Eso no significa que la ley haya perdido su fuerza. Es más fácil que el cielo y la tierra desaparezcan, a que el más pequeño punto de la ley de Dios sea anulado. [18] »Por ejemplo, un hombre que se divorcia de su esposa y se casa con otra comete adulterio; y el que se case con una mujer divorciada de su esposo comete adulterio». [19] Jesús dijo: «Había un hombre rico que se vestía con gran esplendor en púrpura y lino de la más alta calidad y vivía rodeado de lujos. [20] Tirado a la puerta de su casa había un hombre pobre llamado Lázaro, quien estaba cubierto de llagas. [21] Mientras Lázaro estaba tendido, deseando comer las sobras de la mesa del hombre rico, los perros venían y le lamían las llagas abiertas. [22] »Con el tiempo, el hombre pobre murió, y los ángeles lo llevaron a estar con Abraham. El hombre rico también murió y fue enterrado, [23] y su alma fue al lugar de los muertos. Allí, en medio del tormento, vio a Abraham a lo lejos con Lázaro junto a él. [24] »El hombre rico gritó: "¡Padre Abraham, ten piedad! Envíame a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua. Estoy en angustia en estas llamas". [25] »Abraham le dijo: "Hijo, recuerda que tuviste todo lo que quisiste durante tu vida, y Lázaro no tuvo nada. Ahora él está aquí recibiendo consuelo y tú estás en angustia. [26] Además, hay un gran abismo que nos separa. Ninguno de nosotros puede cruzar hasta allí, y ninguno de ustedes puede cruzar hasta aquí". [27] »Entonces el hombre rico dijo: "Por favor, padre Abraham, al menos envíalo a la casa de mi padre. [28] Tengo cinco hermanos y quiero advertirles que no terminen en este lugar de tormento". [29] »Abraham le dijo: "Moisés y los profetas ya les advirtieron. Tus hermanos pueden leer lo que ellos escribieron". [30] »El hombre rico respondió: "¡No, padre Abraham! Pero si se les envía a alguien de los muertos ellos se arrepentirán de sus pecados y volverán a Dios". [31] »Pero Abraham le dijo: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se persuadirán por más que alguno se levantara de los muertos"».
