John 18:1-40 NTV

[1] Después de decir esas cosas, Jesús cruzó el valle de Cedrón con sus discípulos y entró en un huerto de olivos. [2] Judas, el traidor, conocía ese lugar, porque Jesús solía reunirse allí con sus discípulos. [3] Los principales sacerdotes y los fariseos le habían dado a Judas un grupo de soldados romanos y guardias del templo para que lo acompañaran. Llegaron al huerto de olivos con antorchas encendidas, linternas y armas. [4] Jesús ya sabía todo lo que le iba a suceder, así que salió al encuentro de ellos. -¿A quién buscan? -les preguntó. [5] -A Jesús de Nazaret -contestaron. -YO SOY -dijo Jesús. (Judas, el que lo traicionó, estaba con ellos). [6] Cuando Jesús dijo «YO SOY », ¡todos retrocedieron y cayeron al suelo! [7] Una vez más les preguntó: -¿A quién buscan? Y nuevamente ellos contestaron: -A Jesús de Nazaret. [8] -Ya les dije que YO SOY -dijo Jesús-, ya que soy la persona a quien buscan, dejen que los demás se vayan. [9] Lo hizo para que se cumplieran sus propias palabras: «No perdí ni a uno solo de los que me diste». [10] Entonces Simón Pedro sacó una espada y le cortó la oreja derecha a Malco, un esclavo del sumo sacerdote. [11] Pero Jesús le dijo a Pedro: «Mete tu espada en la vaina. ¿Acaso no voy a beber de la copa de sufrimiento que me ha dado el Padre?». [12] Así que los soldados, el oficial que los comandaba y los guardias del templo arrestaron a Jesús y lo ataron. [13] Primero lo llevaron ante Anás, ya que era el suegro de Caifás, quien era sumo sacerdote en ese momento. [14] Caifás era el que les había dicho a los otros líderes judíos: «Es mejor que muera un solo hombre por el pueblo». [15] Simón Pedro y otro discípulo siguieron a Jesús. Ese otro discípulo conocía al sumo sacerdote, así que le permitieron entrar con Jesús al patio del sumo sacerdote. [16] Pedro tuvo que quedarse afuera, junto a la puerta. Entonces el discípulo que conocía al sumo sacerdote habló con la mujer que cuidaba la puerta, y ella dejó entrar a Pedro. [17] La mujer le preguntó a Pedro: -¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre? -No -le contestó Pedro-, no lo soy. [18] Como hacía frío, los sirvientes de la casa y los guardias habían hecho una fogata con carbón. Estaban allí de pie, junto al fuego, calentándose, y Pedro estaba con ellos, también calentándose. [19] Adentro, el sumo sacerdote comenzó a interrogar a Jesús acerca de sus seguidores y de lo que les había estado enseñando. [20] Jesús contestó: «Todos saben lo que enseño. He predicado con frecuencia en las sinagogas y en el templo, donde se reúne el pueblo. No he hablado en secreto. [21] ¿Por qué me haces a mí esa pregunta? Pregúntales a los que me oyeron, ellos saben lo que dije». [22] Entonces uno de los guardias del templo que estaba cerca le dio una bofetada a Jesús. -¿Es esa la forma de responder al sumo sacerdote? -preguntó. [23] Jesús contestó: -Si dije algo indebido, debes demostrarlo; pero si digo la verdad, ¿por qué me pegas? [24] Entonces Anás ató a Jesús y lo envió a Caifás, el sumo sacerdote. [25] Mientras tanto, como Simón Pedro seguía de pie junto a la fogata calentándose, volvieron a preguntarle: -¿No eres tú también uno de sus discípulos? -No lo soy -negó Pedro. [26] Pero uno de los esclavos del sumo sacerdote, pariente del hombre al que Pedro le había cortado la oreja, preguntó: «¿No te vi en el huerto de olivos con Jesús?». [27] Una vez más, Pedro lo negó, y enseguida cantó un gallo. [28] El juicio de Jesús ante Caifás terminó cerca del amanecer. De allí lo llevaron a la residencia oficial del gobernador romano. Sus acusadores no entraron porque, de haberlo hecho, se habrían contaminado y no hubieran podido celebrar la Pascua. [29] Por eso Pilato, el gobernador, salió adonde estaban ellos y les preguntó: -¿Qué cargos tienen contra este hombre? [30] -¡No te lo habríamos entregado si no fuera un criminal! -replicaron. [31] -Entonces llévenselo y júzguenlo de acuerdo con la ley de ustedes -les dijo Pilato. -Solo los romanos tienen derecho a ejecutar a una persona -respondieron los líderes judíos. [32] (Con eso se cumplió la predicción de Jesús acerca de la forma en que iba a morir). [33] Entonces Pilato volvió a entrar en su residencia y pidió que le trajeran a Jesús. -¿Eres tú el rey de los judíos? -le preguntó. [34] Jesús contestó: -¿Lo preguntas por tu propia cuenta o porque otros te hablaron de mí? [35] -¿Acaso yo soy judío? -replicó Pilato-. Tu propio pueblo y sus principales sacerdotes te trajeron a mí para que yo te juzgue. ¿Por qué? ¿Qué has hecho? [36] Jesús contestó: -Mi reino no es un reino terrenal. Si lo fuera, mis seguidores lucharían para impedir que yo sea entregado a los líderes judíos; pero mi reino no es de este mundo. [37] Pilato le dijo: -¿Entonces eres un rey? -Tú dices que soy un rey -contestó Jesús-. En realidad, yo nací y vine al mundo para dar testimonio de la verdad. Todos los que aman la verdad reconocen que lo que digo es cierto. [38] -¿Qué es la verdad? -preguntó Pilato. Entonces salió de nuevo adonde estaba el pueblo y dijo: -Este hombre no es culpable de ningún delito, [39] pero ustedes tienen la costumbre de pedirme cada año que ponga en libertad a un preso durante la Pascua. ¿Quieren que deje en libertad a ese "rey de los judíos"? [40] Pero ellos contestaron a gritos: -¡No!, a ese hombre, no. ¡Queremos a Barrabás! (Barrabás era un insurgente).

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