Hechos 26:1-32 NTV
[1] Entonces Agripa le dijo a Pablo: «Tienes permiso para hablar en tu defensa». Así que Pablo, haciendo una seña con la mano, comenzó su defensa: [2] «Me considero afortunado, rey Agripa, de que sea usted quien oye hoy mi defensa en contra de todas estas acusaciones que han hecho los líderes judíos, [3] porque sé que usted es un experto en costumbres y controversias judías. Ahora, por favor, escúcheme con paciencia. [4] »Como bien saben los líderes judíos, desde mi temprana infancia recibí una completa capacitación judía entre mi propia gente y también en Jerusalén. [5] Ellos saben, si quisieran admitirlo, que he sido miembro de los fariseos, la secta más estricta de nuestra religión. [6] Ahora se me juzga por la esperanza en el cumplimiento de la promesa que Dios les hizo a nuestros antepasados. [7] De hecho, esta es la razón por la cual las doce tribus de Israel adoran a Dios con celo día y noche, y participan de la misma esperanza que yo tengo. Aun así, Su Majestad, ¡ellos me acusan por tener esta esperanza! [8] ¿Por qué les parece increíble a todos ustedes que Dios pueda resucitar a los muertos? [9] »Yo solía creer que mi obligación era hacer todo lo posible para oponerme al nombre de Jesús de Nazaret. [10] Por cierto, eso fue justo lo que hice en Jerusalén. Con la autorización de los sacerdotes principales, hice que muchos creyentes de allí fueran enviados a la cárcel. Di mi voto en contra de ellos cuando los condenaban a muerte. [11] Muchas veces hice que los castigaran en las sinagogas para que maldijeran a Jesús. Estaba tan violentamente en contra de ellos que los perseguí hasta en ciudades extranjeras. [12] »Cierto día, yo me dirigía a Damasco para cumplir esa misión respaldado por la autoridad y el encargo de los sacerdotes principales. [13] Cerca del mediodía, Su Majestad, mientras iba de camino, una luz del cielo, más intensa que el sol, brilló sobre mí y mis compañeros. [14] Todos caímos al suelo y escuché una voz que me decía en arameo: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Es inútil que luches contra mi voluntad". [15] »"¿Quién eres, señor?", pregunté. »Y el Señor contestó: "Yo soy Jesús, a quien tú persigues. [16] Ahora, ¡levántate! Pues me aparecí ante ti para designarte como mi siervo y testigo. Dile a la gente que me has visto y lo que te mostraré en el futuro. [17] Y yo te rescataré de tu propia gente y de los gentiles. Sí, te envío a los gentiles [18] para que les abras los ojos, a fin de que pasen de la oscuridad a la luz, y del poder de Satanás a Dios. Entonces recibirán el perdón de sus pecados y se les dará un lugar entre el pueblo de Dios, el cual es apartado por la fe en mí". [19] »Por lo tanto, rey Agripa, obedecí esa visión del cielo. [20] Primero les prediqué a los de Damasco, luego en Jerusalén y por toda Judea, y también a los gentiles: que todos tienen que arrepentirse de sus pecados y volver a Dios, y demostrar que han cambiado, por medio de las cosas buenas que hacen. [21] Unos judíos me arrestaron en el templo por predicar esto y trataron de matarme; [22] pero Dios me ha protegido hasta este mismo momento para que yo pueda dar testimonio a todos, desde el menos importante hasta el más importante. Yo no enseño nada fuera de lo que los profetas y Moisés dijeron que sucedería: [23] que el Mesías sufriría y que sería el primero en resucitar de los muertos, y de esta forma anunciaría la luz de Dios tanto a judíos como a gentiles por igual». [24] De repente Festo gritó: -Pablo, estás loco. ¡Tanto estudio te ha llevado a la locura! [25] Pero Pablo respondió: -No estoy loco, excelentísimo Festo. Lo que digo es la pura verdad, [26] y el rey Agripa sabe de estas cosas. Yo hablo con atrevimiento porque estoy seguro de que todos estos acontecimientos le son familiares, ¡pues no se hicieron en un rincón! [27] Rey Agripa, ¿usted les cree a los profetas? Yo sé que sí. [28] Agripa lo interrumpió: -¿Acaso piensas que puedes persuadirme para que me convierta en cristiano en tan poco tiempo? [29] Pablo contestó: -Sea en poco tiempo o en mucho, le pido a Dios en oración que tanto usted como todos los presentes en este lugar lleguen a ser como yo, excepto por estas cadenas. [30] Entonces el rey, el gobernador, Berenice y todos los demás se pusieron de pie y se retiraron. [31] Mientras salían, hablaron del tema y acordaron: «Este hombre no ha hecho nada que merezca la muerte o la cárcel». [32] Y Agripa le dijo a Festo: «Podría ser puesto en libertad si no hubiera apelado al César».
