Deuteronomio 7:1-26 NTV
[1] »Cuando el SEÑOR tu Dios te lleve dentro de la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer, él te abrirá camino quitando de tu paso a muchas naciones: los hititas, los gergeseos, los amorreos, los cananeos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos. Esas siete naciones son más fuertes y numerosas que tú. [2] Cuando el SEÑOR tu Dios las entregue en tus manos y las conquistes, debes destruirlas por completo. No hagas tratados con ellas ni les tengas compasión. [3] No te unas en matrimonio con su gente. No permitas que tus hijas ni tus hijos se casen con los hijos o las hijas de esas naciones, [4] porque ellos harán que tus hijos y tus hijas se aparten de mí para rendir culto a otros dioses. Entonces el enojo del SEÑOR arderá contra ti, y pronto te destruirá. [5] Lo que tienes que hacer es destruir sus altares paganos, hacer pedazos sus columnas sagradas, derribar sus postes dedicados a la diosa Asera y quemar sus ídolos. [6] Pues tú eres un pueblo santo porque perteneces al SEÑOR tu Dios. De todos los pueblos de la tierra, el SEÑOR tu Dios te eligió a ti para que seas su tesoro especial. [7] »El SEÑOR no te dio su amor ni te eligió porque eras una nación más numerosa que las otras naciones, ¡pues tú eras la más pequeña de todas! [8] Más bien, fue sencillamente porque el SEÑOR te ama y estaba cumpliendo el juramento que les había hecho a tus antepasados. Por eso te rescató con mano poderosa de la esclavitud y de la mano opresiva del faraón, rey de Egipto. [9] Reconoce, por lo tanto, que el SEÑOR tu Dios es verdaderamente Dios. Él es Dios fiel, quien cumple su pacto por mil generaciones y derrama su amor inagotable sobre quienes lo aman y obedecen sus mandatos. [10] Pero no duda en castigar ni en destruir a quienes lo rechazan. [11] Por lo tanto, obedece todos los mandatos, los decretos y las ordenanzas que te entrego hoy. [12] »Si prestas atención a estas ordenanzas y las obedeces con fidelidad, el SEÑOR tu Dios cumplirá su pacto de amor inagotable contigo, tal como lo prometió mediante el juramento que les hizo a tus antepasados. [13] Te amará y te bendecirá y te dará muchos hijos. Hará fértil a tu tierra y a tus animales. Cuando llegues a la tierra que juró dar a tus antepasados, tendrás numerosas cosechas de granos, vino nuevo y aceite de oliva, y también grandes manadas de ganado, ovejas y cabras. [14] Serás la nación más bendecida de toda la tierra. Ningún israelita, sea hombre o mujer, quedará sin tener hijos, y todo tu ganado dará crías. [15] El SEÑOR te protegerá de cualquier enfermedad. No dejará que sufras las enfermedades terribles que conociste en Egipto; en cambio, ¡se las enviará a todos tus enemigos! [16] »Destruye a todas las naciones que el SEÑOR tu Dios entrega en tus manos. No les tengas compasión ni rindas culto a sus dioses, porque caerás en su trampa. [17] Tal vez te preguntes: "¿Cómo podremos conquistar a esas naciones que son mucho más poderosas que nosotros?". [18] ¡Pero no les tengas miedo! Solo recuerda lo que el SEÑOR tu Dios le hizo al faraón y a toda la tierra de Egipto. [19] Acuérdate de los tremendos horrores que el SEÑOR tu Dios envió contra ellos. ¡Tú lo viste todo con tus propios ojos! Y recuerda las señales milagrosas y las maravillas, y la mano fuerte y el brazo poderoso con que él te sacó de Egipto. El SEÑOR tu Dios usará ese mismo poder contra toda la gente a la que tú temes. [20] ¡Y luego el SEÑOR tu Dios mandará terror para expulsar a los pocos sobrevivientes que aún hayan quedado escondidos de ti! [21] »No, no les tengas miedo a esas naciones, porque el SEÑOR tu Dios está contigo y él es Dios grande e imponente. [22] Poco a poco, el SEÑOR tu Dios irá expulsando a esas naciones de tu paso. No las echarás a todas de una sola vez porque, de ser así, los animales salvajes se multiplicarían con demasiada rapidez para ti. [23] Pero el SEÑOR tu Dios entregará a todas esas naciones en tus manos. Las llenará de confusión hasta que queden destruidas. [24] Pondrá a sus reyes bajo tu poder, y tú borrarás sus nombres de la faz de la tierra. Nadie podrá hacerte frente, y tú los destruirás a todos. [25] »Quema sus ídolos y no codicies ni la plata ni el oro que los recubre. No te los lleves contigo, o se convertirán en una trampa para ti, porque son detestables al SEÑOR tu Dios. [26] No traigas a tu casa ninguna clase de objetos detestables porque, si lo haces, serás destruido, igual que ellos. Aborrece por completo esas cosas, porque están apartadas para ser destruidas.
