Deuteronomio 29:1-29 NTV
[1] Estas son las condiciones del pacto que el SEÑOR le encomendó a Moisés que hiciera con los israelitas cuando estaban en la tierra de Moab, además del pacto que había hecho con ellos en el monte Sinaí. [2] Entonces Moisés convocó a todo el pueblo de Israel y le dijo: «Tú has visto con tus propios ojos todo lo que el SEÑOR hizo en la tierra de Egipto, tanto al faraón como a todos sus sirvientes y al resto del país; [3] presenciaste las grandes demostraciones de su fuerza, las señales asombrosas y los milagros sorprendentes. [4] ¡Pero hasta el día de hoy, el SEÑOR no te ha dado mente para comprender ni ojos para ver ni oídos para oír! [5] Durante cuarenta años te guié por el desierto, sin embargo, ni tu ropa ni tus sandalias se gastaron. [6] No comiste pan ni bebiste vino ni otra bebida alcohólica, pero él suplió tus necesidades para que supieras que él es el SEÑOR tu Dios. [7] »Cuando llegamos aquí, Hesbón, rey de Sehón, y Og, rey de Basán, salieron a pelear contra nosotros, pero los derrotamos. [8] Nos apoderamos de su tierra y se la dimos a la tribu de Rubén y a la de Gad y a la media tribu de Manasés como su porción de la tierra. [9] »Por lo tanto, obedece las condiciones de este pacto para que prosperes en todo lo que hagas. [10] Hoy, cada uno de ustedes -los jefes de las tribus, los ancianos, los jefes y todos los hombres de Israel- está en la presencia del SEÑOR su Dios. [11] Tus esposas y tus pequeños están contigo, al igual que los extranjeros que viven en medio de ti, quienes cortan tu leña y llevan tu agua. [12] Hoy estás aquí para hacer un pacto con el SEÑOR tu Dios. El SEÑOR es quien hace ese pacto, que incluye las maldiciones. [13] Hoy, al hacer el pacto, él te confirmará como su pueblo y te reafirmará que él es tu Dios, tal como te lo prometió a ti y se lo juró a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob. [14] »Pero no es solo contigo que hago este pacto con sus maldiciones. [15] Lo hago tanto contigo, que hoy estás en la presencia del SEÑOR tu Dios, como también con las generaciones futuras, que no están aquí hoy. [16] »Tú recuerdas cómo vivíamos en la tierra de Egipto y cómo anduvimos por el territorio de naciones enemigas cuando salimos de allí. [17] Tú viste las prácticas detestables de esas naciones y sus ídolos de madera, de piedra, de plata y de oro. [18] Hago este pacto contigo, para que nadie -hombre o mujer, clan o tribu- se aparte del SEÑOR nuestro Dios para rendir culto a esos dioses de otras naciones, y para que ninguna raíz produzca frutos amargos y venenosos en medio de ti. [19] »Los que oyen las advertencias de esta maldición no deberían confiarse demasiado y pensar: "Estoy a salvo, a pesar de que sigo los deseos de mi corazón terco". ¡Eso los llevaría a la ruina total! [20] Y el SEÑOR jamás perdonará a los que piensan así. Por el contrario, su enojo y su celo arderán contra ellos. Les caerán encima todas las maldiciones escritas en este libro, y el SEÑOR borrará sus nombres de la faz de la tierra. [21] El SEÑOR los apartará de las demás tribus de Israel para echar sobre ellos todas las maldiciones del pacto registradas en este libro de instrucción. [22] »Entonces las generaciones futuras, tanto tus descendientes como los extranjeros que vengan de tierras lejanas, verán la devastación de tu tierra y las enfermedades con las que el SEÑOR la aflige. [23] Exclamarán: "Toda esta tierra quedó devastada con azufre y sal. Es una tierra baldía, sin cultivos, donde no crece nada, ni siquiera un tallo de pasto. Es como las ciudades de Sodoma y Gomorra, Adma y Zeboim, las cuales el SEÑOR destruyó en su intenso enojo". [24] »Todas las naciones vecinas preguntarán: "¿Por qué el SEÑOR afligió así a esa tierra? ¿Por qué se enojó tanto?". [25] »Y la respuesta será: "Sucedió porque el pueblo de esa tierra abandonó el pacto que el SEÑOR, Dios de sus antepasados, hizo con ellos cuando los sacó de la tierra de Egipto. [26] En cambio, se apartaron de él para servir y rendir culto a dioses que no conocían, dioses que no provenían del SEÑOR. [27] Por esa razón, el enojo del SEÑOR ardió contra esa tierra y cayeron sobre ella cada una de las maldiciones registradas en este libro. [28] ¡Con gran enojo y furia, el SEÑOR desarraigó a su propio pueblo de la tierra y lo desterró a otra nación, donde ellos viven hasta el día de hoy!". [29] »El SEÑOR nuestro Dios tiene secretos que nadie conoce. No se nos pedirá cuenta de ellos. Sin embargo, nosotros y nuestros hijos somos responsables por siempre de todo lo que se nos ha revelado, a fin de que obedezcamos todas las condiciones de estas instrucciones.
