Deuteronomio 17:1-20 NTV
[1] »Nunca sacrifiques al SEÑOR tu Dios ganado, ovejas o cabras que tengan algún defecto o enfermedad, porque él detesta esa clase de ofrendas. [2] »Cuando empieces a vivir en las ciudades que el SEÑOR tu Dios te da, podría suceder que un hombre o una mujer del pueblo haga algo malo a los ojos del SEÑOR tu Dios y desobedezca el pacto. [3] Por ejemplo, podría ser que sirviera a otros dioses o rindiera culto al sol, a la luna o a alguna estrella -es decir, a las fuerzas del cielo-, lo cual he prohibido terminantemente. [4] Cuando te enteres de algo así, investiga el asunto a fondo. Si resulta cierto que se ha cometido ese acto detestable en Israel, [5] entonces llevarás al hombre o la mujer responsable de esa maldad hasta las puertas de la ciudad y lo matarás a pedradas. [6] Sin embargo, nunca le quites la vida a nadie por el testimonio de un solo testigo. Siempre tendrá que haber dos o tres testigos. [7] Los testigos deberán arrojar las primeras piedras, y luego se sumará el resto del pueblo. De esa manera, limpiarás la maldad que hay en medio de ti. [8] »Supongamos que a un juez local le llega un caso demasiado difícil de resolver; por ejemplo, si alguien es culpable de asesinato o de homicidio no premeditado, o bien podría ser una demanda complicada o un caso que involucra distintos tipos de agresión. Esos casos legales llévalos al lugar que el SEÑOR tu Dios elija [9] y preséntalos ante los sacerdotes levitas o el juez que esté de turno en esos días. Ellos oirán el caso y declararán el veredicto. [10] Tú deberás cumplir el veredicto que ellos anuncien y la sentencia que dicten en el lugar que el SEÑOR elija. Harás todo lo que ellos digan, al pie de la letra. [11] Después que hayan interpretado la ley y declarado el veredicto, tendrás que ejecutar la sentencia que impongan en su totalidad; no le hagas ninguna modificación. [12] Cualquiera que tenga la arrogancia de rechazar el veredicto de un juez o de un sacerdote que representa al SEÑOR tu Dios tendrá que morir. De esa manera limpiarás la maldad que hay en Israel. [13] Entonces todo el pueblo se enterará de lo ocurrido y tendrá miedo de actuar con tanta arrogancia. [14] »Estás por entrar en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da. Cuando tomes posesión de ella y te establezcas allí, tal vez se te ocurra pensar: "Deberíamos tener un rey para que nos gobierne, tal como tienen las naciones que nos rodean". [15] Si tal cosa sucediera, asegúrate de designar como rey al hombre que el SEÑOR tu Dios elija. Tendrás que nombrar a un hermano israelita, no podrá ser un extranjero. [16] »El rey no deberá construir grandes establos para sí ni enviar a su gente a Egipto para comprar caballos, porque el SEÑOR te ha dicho: "Nunca vuelvas a Egipto". [17] El rey no deberá tomar muchas esposas para sí, porque ellas apartarán su corazón del SEÑOR. Tampoco deberá acumular para sí grandes cantidades de oro y plata. [18] »Cuando se siente en el trono a reinar, deberá producir una copia de este conjunto de instrucciones en un rollo, en presencia de los sacerdotes levitas. [19] Tendrá esa copia siempre consigo y la leerá todos los días de su vida. De esa manera, aprenderá a temer al SEÑOR su Dios al obedecer todas las condiciones de esta serie de instrucciones y decretos. [20] La lectura diaria impedirá que se vuelva orgulloso y actúe como si fuera superior al resto de sus compatriotas, y también impedirá que se aparte de los mandatos en lo más mínimo. Además, será una garantía de que él y sus descendientes reinarán por muchas generaciones en Israel.
