2 Samuel 14:1-33 NTV
[1] Joab se dio cuenta de cuánto el rey deseaba ver a Absalón. [2] Así que mandó llamar a una mujer de Tecoa que tenía fama de ser muy sabia. Le dijo: «Finge que estás de duelo; ponte ropa de luto y no uses lociones. Actúa como una mujer que ha estado de duelo por mucho tiempo. [3] Entonces ve al rey y dile la historia que te voy a contar». Luego Joab le dijo lo que tenía que decir. [4] Cuando la mujer de Tecoa se acercó al rey, se inclinó rostro en tierra con profundo respeto y exclamó: -¡Oh rey, ayúdeme! [5] -¿Qué problema tienes? -preguntó el rey. -¡Ay de mí que soy viuda! -contestó ella-. Mi esposo está muerto y [6] mis dos hijos se pelearon en el campo y, como no había nadie que los separara, uno de ellos resultó muerto. [7] Ahora el resto de la familia me exige: "Entréganos a tu hijo y lo ejecutaremos por haber matado a su hermano. No merece heredar la propiedad familiar". Quieren extinguir la única brasa que me queda, y el nombre y la familia de mi esposo desaparecerán de la faz de la tierra. [8] -Yo me encargo de este asunto -le dijo el rey-. Ve a tu casa, yo me aseguraré de que nadie lo toque. [9] -¡Oh gracias, mi señor el rey! -le respondió la mujer de Tecoa-. Si lo critican por ayudarme, que la culpa caiga sobre mí y sobre la casa de mi padre, y que el rey y su trono sean inocentes. [10] -Si alguien se opone -le dijo el rey-, tráemelo. ¡Te aseguro que nunca más volverá a hacerte daño! [11] Luego ella dijo: -Por favor, júreme por el SEÑOR su Dios que no dejará que nadie tome venganza contra mi hijo. No quiero más derramamiento de sangre. -Tan cierto como que el SEÑOR vive -le respondió-, ¡no se tocará ni un solo cabello de la cabeza de tu hijo! [12] -Por favor, permítame preguntar una cosa más a mi señor el rey -dijo ella. -Adelante, habla -respondió él. [13] Ella contestó: -¿Por qué no hace por el pueblo de Dios lo mismo que prometió hacer por mí? Se ha declarado culpable a sí mismo al tomar esta decisión, porque ha rehusado traer a casa a su propio hijo desterrado. [14] Todos moriremos algún día. Nuestra vida es como agua derramada en el suelo, la cual no se puede volver a juntar. Pero Dios no arrasa con nuestra vida, sino que idea la manera de traernos de regreso cuando hemos estado separados de él. [15] »He venido a rogarle a mi señor el rey porque la gente me ha amenazado. Me dije: "Tal vez el rey me escuche [16] y nos rescate de los que quieren quitarnos la herencia que Dios nos dio. [17] Sí, mi señor el rey nos devolverá la tranquilidad de espíritu". Sé que usted es como un ángel de Dios que puede distinguir entre lo bueno y lo malo. Que el SEÑOR su Dios esté con usted. [18] -Tengo que saber algo -le dijo el rey-, y dime la verdad. -¿Sí, mi señor el rey? -respondió ella. [19] -¿Joab te incitó a hacer esto? Y la mujer contestó: -Mi señor el rey, ¿cómo podría negarlo? Nadie puede esconder nada de usted. Sí, Joab me envió y me dijo qué decir. [20] Lo hizo para que pueda ver el asunto con otros ojos. ¡Pero usted es tan sabio como un ángel de Dios, y comprende todo lo que sucede entre nosotros! [21] Entonces el rey mandó llamar a Joab y le dijo: -Está bien, ve y trae de regreso al joven Absalón. [22] Joab se inclinó rostro en tierra con profundo respeto y dijo: -Por fin sé que cuento con su favor, mi señor el rey, porque me ha concedido esta petición. [23] Enseguida Joab fue a Gesur y trajo a Absalón de regreso a Jerusalén. [24] Pero el rey dio esta orden: «Absalón puede ir a su propia casa, pero jamás vendrá a mi presencia». De manera que Absalón no vio al rey. [25] Absalón era elogiado como el hombre más apuesto de todo Israel. De pies a cabeza era perfecto. [26] Se cortaba el cabello una vez al año, y lo hacía solo porque era muy pesado. ¡El peso de su cabello era de más de dos kilos! [27] Tenía tres hijos y una hija. Su hija se llamaba Tamar, y era muy hermosa. [28] Absalón vivió dos años en Jerusalén, pero nunca pudo ver al rey. [29] Así que mandó llamar a Joab para pedirle que intercediera por él, pero Joab se negó a ir. Entonces Absalón volvió a enviar por él una segunda vez, pero de nuevo Joab se negó. [30] Finalmente Absalón les dijo a sus siervos: «Vayan y préndanle fuego al campo de cebada de Joab, el que está junto al mío». Entonces fueron y le prendieron fuego al campo tal como Absalón les había mandado. [31] Entonces Joab fue a la casa de Absalón y le reclamó: -¿Por qué tus siervos le prendieron fuego a mi campo? [32] Absalón contestó: -Porque quería que le preguntaras al rey por qué me trajo de Gesur si no tenía intención de verme. Mejor me hubiera quedado allá. Déjame ver al rey; si me encuentra culpable de algo, entonces que me mate. [33] De manera que Joab le dijo al rey lo que Absalón había dicho. Por fin el rey mandó llamar a Absalón, quien fue y se inclinó ante el rey, y el rey lo besó.
