2 Samuel 12:1-31 NTV
[1] Por lo tanto, el SEÑOR envió al profeta Natán para que le contara a David la siguiente historia: -Había dos hombres en cierta ciudad; uno era rico y el otro, pobre. [2] El hombre rico poseía muchas ovejas, y ganado en cantidad. [3] El pobre no tenía nada, solo una pequeña oveja que había comprado. Él crió esa ovejita, la cual creció junto con sus hijos. La ovejita comía del mismo plato del dueño y bebía de su vaso, y él la acunaba como a una hija. [4] Cierto día llegó una visita a la casa del hombre rico. Pero en lugar de matar un animal de su propio rebaño o de su propia manada, tomó la ovejita del hombre pobre, la mató y la preparó para su invitado. [5] Entonces David se puso furioso. -¡Tan cierto como que el SEÑOR vive -juró-, cualquier hombre que haga semejante cosa merece la muerte! [6] Debe reparar el daño dándole al hombre pobre cuatro ovejas por la que le robó y por no haber tenido compasión. [7] Entonces Natán le dijo a David: -¡Tú eres ese hombre! El SEÑOR, Dios de Israel, dice: "Yo te ungí rey de Israel y te libré del poder de Saúl. [8] Te di la casa de tu amo, sus esposas y los reinos de Israel y Judá. Y si eso no hubiera sido suficiente, te habría dado más, mucho más. [9] ¿Por qué, entonces, despreciaste la palabra del SEÑOR e hiciste este acto tan horrible? Pues mataste a Urías el hitita con la espada de los amonitas y le robaste a su esposa. [10] De ahora en adelante, tu familia vivirá por la espada porque me has despreciado al tomar a la esposa de Urías para que sea tu mujer". [11] »Esto dice el SEÑOR: "Por lo que has hecho, haré que tu propia familia se rebele en tu contra. Ante tus propios ojos, daré tus mujeres a otro hombre, y él se acostará con ellas a la vista de todos. [12] Tú lo hiciste en secreto, pero yo haré que esto suceda abiertamente a la vista de todo Israel". [13] Entonces David confesó a Natán: -He pecado contra el SEÑOR. Natán respondió: -Sí, pero el SEÑOR te ha perdonado, y no morirás por este pecado. [14] Sin embargo, como has mostrado un total desprecio por la palabra del SEÑOR con lo que hiciste, tu hijo morirá. [15] Después que Natán regresó a su casa, el SEÑOR le envió una enfermedad mortal al hijo que David tuvo con la esposa de Urías. [16] Así que David le suplicó a Dios que perdonara la vida de su hijo, y no comió, y estuvo toda la noche tirado en el suelo. [17] Entonces los ancianos de su casa le rogaban que se levantara y comiera con ellos, pero él se negó. [18] Finalmente, al séptimo día, el niño murió. Los consejeros de David tenían temor de decírselo. «No escuchaba razones cuando el niño estaba enfermo -se decían-, ¿qué locura hará cuando le digamos que el niño murió?». [19] Cuando David vio que susurraban entre sí, se dio cuenta de lo que había pasado. -¿Murió el niño? -preguntó. -Sí -le contestaron-, ya murió. [20] De inmediato David se levantó del suelo, se lavó, se puso lociones y se cambió de ropa. Luego fue al tabernáculo a adorar al SEÑOR y después volvió al palacio donde le sirvieron comida y comió. [21] Sus consejeros estaban asombrados. -No lo entendemos -le dijeron-. Mientras el niño aún vivía, lloraba y rehusaba comer. Pero ahora que el niño ha muerto, usted terminó el duelo y de nuevo está comiendo. [22] -Ayuné y lloré -respondió David- mientras el niño vivía porque me dije: "Tal vez el SEÑOR sea compasivo conmigo y permita que el niño viva". [23] Pero ¿qué motivo tengo para ayunar ahora que ha muerto? ¿Puedo traerlo de nuevo a la vida? Un día yo iré a él, pero él no puede regresar a mí. [24] Luego David consoló a Betsabé, su esposa, y se acostó con ella. Entonces ella quedó embarazada y dio a luz un hijo, y David lo llamó Salomón. El SEÑOR amó al niño [25] y mandó decir por medio del profeta Natán que deberían llamarlo Jedidías (que significa «amado del SEÑOR ») como el SEÑOR había ordenado. [26] Mientras tanto, Joab luchaba contra la ciudad de Rabá, la capital de Amón, y tomó las fortificaciones reales. [27] Entonces Joab envió mensajeros a David para decirle: «He peleado contra Rabá y he capturado el suministro de agua. [28] Ahora traiga al resto del ejército y tome la ciudad; de lo contrario, yo seré quien la conquiste y reciba el reconocimiento por la victoria». [29] Entonces David reunió al resto del ejército y fue a Rabá, peleó contra la ciudad y la tomó. [30] David quitó la corona de la cabeza del rey y la colocaron sobre la de él. La corona estaba hecha de oro con gemas incrustadas y pesaba treinta y cuatro kilos. Además, David se llevó un enorme botín de la ciudad. [31] También hizo esclavos a los habitantes de Rabá y los forzó a trabajar con sierras, picos y hachas de hierro, y a trabajar en los hornos de ladrillos. Así trató a la gente de todas las ciudades amonitas. Luego David regresó a Jerusalén con todo el ejército.
