2 Reyes 9:1-37 NTV
[1] Mientras tanto, el profeta Eliseo mandó llamar a un miembro del grupo de profetas. «Prepárate para viajar -le dijo-, y llévate este frasco de aceite de oliva. Ve a Ramot de Galaad, [2] y busca a Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimsi. Llévalo a un cuarto privado, lejos de sus amigos, [3] y derrama el aceite sobre su cabeza. Dile: "Esto dice el SEÑOR: 'Yo te unjo para que seas rey de Israel'". Luego abre la puerta ¡y corre por tu vida!». [4] Entonces el joven profeta hizo lo que se le indicó y fue a Ramot de Galaad. [5] Cuando llegó, encontró a Jehú sentado junto con otros oficiales del ejército. -Tengo un mensaje para usted, comandante -le dijo. -¿Para quién de nosotros? -preguntó Jehú. -Para usted, comandante -le contestó. [6] Entonces Jehú dejó a los otros y entró en la casa. Acto seguido, el joven profeta derramó el aceite sobre la cabeza de Jehú y dijo: «Esto es lo que el SEÑOR, Dios de Israel, dice: "Yo te unjo rey del pueblo del SEÑOR, Israel. [7] Tú destruirás a la familia de Acab, tu amo. Así vengaré el asesinato de mis profetas y de todos los siervos del SEÑOR a quienes Jezabel mató. [8] Es preciso que toda la familia de Acab sea aniquilada. Destruiré a cada uno de sus descendientes varones, tanto esclavos como libres, en todo Israel. [9] Destruiré a la familia de Acab así como destruí a las familias de Jeroboam, hijo de Nabat, y de Baasa, hijo de Ahías. [10] Los perros se comerán a Jezabel, la esposa de Acab, en la parcela en Jezreel, y nadie la enterrará"». Enseguida el joven profeta abrió la puerta y salió corriendo. [11] Jehú regresó a donde estaban los otros oficiales y uno de ellos le preguntó: -¿Qué quería ese loco? ¿Está todo bien? -Ya sabes cómo parlotea un hombre de esos -contestó Jehú. [12] -Estás ocultando algo -le dijeron ellos-, cuéntanos. Entonces Jehú les contó: -Él me dijo: "Esto dice el SEÑOR: 'Yo te he ungido para que seas rey de Israel'". [13] Enseguida ellos tendieron sus mantos sobre las gradas y tocaron el cuerno de carnero mientras gritaban: «¡Jehú es rey!». [14] Entonces Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimsi, encabezó una conspiración contra el rey Joram. (Joram había estado con el ejército en Ramot de Galaad, defendiendo a Israel contra las fuerzas del rey Hazael de Aram; [15] pero el rey Joram fue herido durante la batalla y regresó a Jezreel para recuperarse). Así que Jehú dijo a sus hombres: «Si ustedes quieren que yo sea rey, no dejen que nadie salga de la ciudad y vaya a Jezreel para informar lo que hemos hecho». [16] Entonces Jehú subió a un carro de guerra y fue a Jezreel a buscar al rey Joram, quien estaba allí, acostado y herido. El rey Ocozías de Judá también se encontraba allí porque había ido a visitarlo. [17] Cuando el centinela de la torre de Jezreel divisó a Jehú y a sus acompañantes acercándose, gritó a Joram: -¡Una compañía de soldados se aproxima! -Manda a un jinete a preguntarles si vienen en son de paz -ordenó el rey Joram. [18] Así que salió un jinete al encuentro de Jehú y le dijo: -El rey quiere saber si vienes en son de paz. -¿Y tú qué sabes de paz? -preguntó Jehú-. ¡Únete a nosotros! Entonces el centinela gritó al rey: «¡El mensajero llegó hasta ellos, pero no regresa!». [19] De modo que el rey envió a un segundo jinete, el cual cabalgó hasta donde ellos estaban y les dijo: -El rey quiere saber si vienen en son de paz. Y otra vez Jehú respondió: -¿Y tú qué sabes de paz? ¡Únete a nosotros! [20] El centinela exclamó: «¡El mensajero llegó hasta ellos, pero tampoco regresa! Debe ser Jehú, el hijo de Nimsi, porque conduce como un loco». [21] «¡Rápido! ¡Preparen mi carro!», ordenó el rey Joram. Entonces el rey Joram de Israel y el rey Ocozías de Judá salieron en sus carros de guerra a encontrarse con Jehú. Dieron con él en la parcela que había pertenecido a Nabot de Jezreel. [22] El rey Joram preguntó: -¿Vienes en son de paz, Jehú? -¿Cómo puede haber paz cuando la idolatría y la brujería de tu madre, Jezabel, están por todas partes? -contestó Jehú. [23] Entonces el rey Joram, dando vuelta a sus caballos para huir, le gritó a Ocozías: «¡Traición, Ocozías!». [24] Jehú tensó su arco y le disparó a Joram entre los hombros. La flecha le atravesó el corazón, y Joram cayó muerto dentro de su carro. [25] Luego Jehú le dijo a su oficial, Bidcar: «Arrójenlo en la parcela que perteneció a Nabot de Jezreel. ¿Recuerdas cuando tú y yo íbamos a caballo detrás de su padre, Acab? El SEÑOR declaró este mensaje en su contra cuando dijo: [26] "Juro solemnemente, dice el SEÑOR, que en esta misma parcela le daré su merecido por el asesinato que vi ayer de Nabot y de sus hijos". Así que tírenlo en la propiedad de Nabot, tal como dijo el SEÑOR ». [27] Al ver lo que pasaba, el rey Ocozías de Judá huyó por el camino que lleva a Bet-hagan. Entonces Jehú lo siguió gritando: «¡Dispárenle a él también!». Así que hirieron a Ocozías en su carro de guerra en la cuesta de Gur, cerca de Ibleam. Pudo llegar hasta Meguido, pero allí murió. [28] Sus sirvientes lo llevaron en el carro de guerra hasta Jerusalén, donde lo enterraron junto a sus antepasados, en la Ciudad de David. [29] Ocozías había comenzado a reinar en Judá durante el año once del reinado de Joram, hijo de Acab. [30] Cuando Jezabel, la reina madre, supo que Jehú había llegado a Jezreel, se pintó los párpados, se arregló el cabello y se sentó frente a una ventana. [31] Cuando Jehú entró por la puerta del palacio, ella le gritó: «¿Has venido en son de paz, asesino? ¡Tú eres igual a Zimri, quien mató a su amo!». [32] Jehú levantó la vista, la vio en la ventana y gritó: «¿Quién está de mi lado?». Entonces dos o tres eunucos se asomaron a verlo. [33] «¡Tírenla abajo!», gritó Jehú. Así que la arrojaron por la ventana, y su sangre salpicó la pared y los caballos; y Jehú pisoteó el cuerpo de Jezabel con las patas de sus caballos. [34] Luego Jehú entró al palacio, comió y bebió. Después de un rato dijo: «Que alguien se encargue de enterrar a esa maldita mujer, porque era hija de un rey»; [35] pero cuando fueron a enterrarla, solo encontraron el cráneo, los pies y las manos. [36] Cuando regresaron y le contaron a Jehú, él declaró: «Eso cumple el mensaje que el SEÑOR dio por medio de su siervo Elías de Tisbé, quien dijo: "Los perros se comerán el cuerpo de Jezabel en la parcela de Jezreel. [37] Sus restos quedarán desparramados como estiércol en la parcela de Jezreel, para que nadie pueda reconocerla"».
