1 Samuel 25:1-44 NTV
[1] Murió Samuel, y todo Israel se reunió para su funeral. Lo enterraron en su casa en Ramá. Luego David bajó al desierto de Maón. [2] Había un hombre rico de Maón que tenía propiedades cerca de la ciudad de Carmelo. Tenía tres mil ovejas y mil cabras, y era el tiempo de la esquila. [3] Este hombre se llamaba Nabal, y su esposa, Abigail, era una mujer sensata y hermosa. Pero Nabal, descendiente de Caleb, era grosero y mezquino en todos sus asuntos. [4] Cuando David se enteró de que Nabal esquilaba sus ovejas, [5] envió a diez de sus hombres jóvenes a Carmelo con el siguiente mensaje para Nabal: [6] «¡Paz y prosperidad para ti, para tu familia y para todo lo que posees! [7] Me dicen que es el tiempo de la esquila. Mientras tus pastores estuvieron entre nosotros cerca de Carmelo, nunca les hicimos daño y nunca se les robó nada. [8] Pregunta a tus propios hombres, y te dirán que es cierto. Así que, ¿podrías ser bondadoso con nosotros, ya que hemos venido en tiempo de celebración? Por favor, comparte con nosotros y con tu amigo David las provisiones que tengas a la mano». [9] Los hombres le dieron este mensaje a Nabal en nombre de David y esperaron la respuesta. [10] «¿Quién es ese tipo David? -les dijo Nabal con desdén-. ¿Quién se cree que es este hijo de Isaí? En estos días hay muchos siervos que se escapan de sus amos. [11] ¿Debo tomar mi pan, mi agua y la carne que destacé para mis esquiladores y dárselos a un grupo de bandidos que viene de quién sabe dónde?». [12] De modo que los hombres de David regresaron y le dijeron lo que Nabal había dicho. [13] «¡Tomen sus espadas!», respondió David mientras se ceñía la suya. Enseguida David salió con cuatrocientos hombres, mientras doscientos se quedaron cuidando las pertenencias. [14] Entre tanto, uno de los siervos de Nabal fue a decirle a Abigail: «David envió mensajeros desde el desierto para saludar a nuestro amo, pero él les respondió con insultos. [15] Estos hombres nos trataron muy bien y nunca sufrimos ningún daño de parte de ellos. Nada nos fue robado durante todo el tiempo que estuvimos con ellos. [16] De hecho, día y noche fueron como un muro de protección para nosotros y nuestras ovejas. [17] Es necesario que usted lo sepa y decida qué hacer, porque habrá problemas para nuestro amo y toda la familia. ¡Nabal tiene tan mal genio que no hay nadie que pueda hablarle!». [18] Sin perder tiempo, Abigail juntó doscientos panes, dos cueros llenos de vino, cinco ovejas destazadas y preparadas, treinta y seis litros de trigo tostado, cien racimos de pasas y doscientos pasteles de higo. Lo cargó todo en burros [19] y les dijo a sus siervos: «Vayan adelante y dentro de poco los seguiré». Pero no le dijo a su esposo Nabal lo que estaba haciendo. [20] Así que, montada en un burro, Abigail entraba a un barranco de la montaña cuando vio a David y a sus hombres acercándose a ella. [21] En ese momento, David decía: «¡De nada sirvió ayudar a este tipo! Protegimos sus rebaños en el desierto y ninguna de sus posesiones se perdió o fue robada. Pero él me devolvió mal por bien. [22] ¡Que Dios me castigue y me mate si tan solo un hombre de su casa queda con vida mañana por la mañana!». [23] Cuando Abigail vio a David, enseguida bajó de su burro y se inclinó ante él hasta el suelo. [24] Cayó a sus pies y le dijo: -Toda la culpa es mía en este asunto, mi señor. Por favor, escuche lo que tengo que decir. [25] Sé que Nabal es un hombre perverso y de mal genio; por favor, no le haga caso. Es un necio, como significa su nombre. Pero yo ni siquiera vi a los hombres que usted envió. [26] »Ahora, mi señor, tan cierto como que el SEÑOR vive y que usted vive, ya que el SEÑOR impidió que usted matara y tomara venganza por su propia mano, que todos sus enemigos y los que intenten hacerle daño sean tan malditos como lo es Nabal. [27] Aquí tengo un regalo que yo, su sierva, le he traído a usted y a sus hombres. [28] Le ruego que me perdone si lo he ofendido en alguna manera. El SEÑOR seguramente lo recompensará con una dinastía duradera, porque pelea las batallas del SEÑOR y no ha hecho mal en toda su vida. [29] »Aun cuando lo persigan aquellos que buscan su muerte, su vida estará a salvo al cuidado del SEÑOR su Dios, ¡segura en su bolsa de tesoros! ¡Pero la vida de sus enemigos desaparecerá como piedras lanzadas por una honda! [30] Cuando el SEÑOR haya hecho todo lo que prometió y lo haya hecho líder de Israel, [31] que esta no sea una sombra en su historial. Entonces su conciencia no tendrá que llevar la pesada carga de derramamiento de sangre y venganza innecesarios. Y cuando el SEÑOR haya hecho estas grandes cosas para usted, por favor, ¡acuérdese de mí, su sierva! [32] David le respondió a Abigail: -¡Alabado sea el SEÑOR, Dios de Israel, quien hoy te ha enviado a mi encuentro! [33] ¡Gracias a Dios por tu buen juicio! Bendita seas, pues me has impedido matar y llevar a cabo mi venganza con mis propias manos. [34] Juro por el SEÑOR, Dios de Israel, quien me ha librado de hacerte daño, que si no te hubieras apresurado a venir a mi encuentro, mañana por la mañana ninguno de los hombres de Nabal habría quedado con vida. [35] Entonces David aceptó su regalo y le dijo: -Vuelve a tu casa en paz. Escuché lo que dijiste y no mataremos a tu esposo. [36] Cuando Abigail llegó a su casa, encontró a Nabal dando una gran fiesta digna de un rey. Estaba muy borracho, así que no le dijo nada sobre su encuentro con David hasta el amanecer del día siguiente. [37] Por la mañana, cuando Nabal estaba sobrio, su esposa le contó lo que había sucedido. Como consecuencia tuvo un derrame cerebral y quedó paralizado en su cama como una piedra. [38] Unos diez días más tarde, el SEÑOR lo hirió y murió. [39] Cuando David oyó que Nabal había muerto, dijo: «Alabado sea el SEÑOR, que vengó el insulto que recibí de Nabal y me impidió que tomara venganza por mí mismo. Nabal recibió el castigo por su pecado». Después David envió mensajeros a Abigail pidiéndole que fuera su esposa. [40] Cuando los mensajeros llegaron a Carmelo, le dijeron a Abigail: -David nos ha enviado para que la llevemos a fin de que se case con él. [41] Entonces ella se inclinó al suelo y respondió: -Yo, su sierva, estaría encantada de casarme con David. ¡Aun estaría dispuesta a ser una esclava y lavar los pies de sus siervos! [42] Así que enseguida se preparó, llevó a cinco de sus siervas como asistentes, se montó en su burro, y fue con los mensajeros de David. Y se convirtió en su esposa. [43] David también se casó con Ahinoam de Jezreel, así que las dos fueron sus esposas. [44] Mientras tanto, Saúl había dado a su hija Mical, esposa de David, a un hombre de Galim llamado Palti, hijo de Lais.
