1 Reyes 12:1-33 NTV
[1] Roboam fue a Siquem, donde todo Israel se había reunido para proclamarlo rey. [2] Cuando Jeroboam, hijo de Nabat, se enteró de esto, regresó de Egipto, donde había huido para escapar del rey Salomón. [3] Entonces los líderes de Israel mandaron a llamar a Jeroboam, y él junto con toda la asamblea de Israel fueron a hablar con Roboam. [4] -Su padre fue un amo muy duro -le dijeron-. Alivie los trabajos tan pesados y los impuestos tan altos que su padre impuso sobre nosotros. Entonces seremos sus leales súbditos. [5] Roboam les respondió: -Denme tres días para pensarlo; luego regresen y les daré una respuesta. Entonces el pueblo se retiró. [6] Después el rey Roboam consultó el asunto con los ancianos que habían sido consejeros de su padre Salomón. -¿Qué me aconsejan ustedes? -les preguntó-. ¿Cómo debo responder a este pueblo? [7] Los consejeros ancianos contestaron: -Si hoy se pone al servicio de este pueblo y les da una respuesta favorable, ellos siempre serán sus leales súbditos. [8] Sin embargo, Roboam rechazó el consejo de los ancianos y pidió, en cambio, la opinión de los jóvenes que se habían criado con él y que ahora eran sus consejeros. [9] -¿Qué me aconsejan ustedes? -les preguntó-. ¿Cómo debo responder a esta gente que me pide que alivie las cargas que impuso mi padre? [10] Los jóvenes contestaron: -Así debería responder a esos que se quejan de todo y que quieren una carga más liviana: "¡Mi dedo meñique es más grueso que la cintura de mi padre! [11] Es cierto que mi padre les impuso cargas pesadas, ¡pero yo las haré aún más pesadas! ¡Mi padre los golpeaba con látigos, pero yo los azotaré con escorpiones!". [12] Tres días después, Jeroboam y toda la gente regresaron para conocer la decisión de Roboam, tal como el rey había ordenado. [13] Entonces Roboam habló con dureza al pueblo porque rechazó el consejo de los ancianos [14] y siguió el consejo de los más jóvenes. Así que le dijo al pueblo: «Mi padre les impuso cargas pesadas, ¡pero yo las haré aún más pesadas! Mi padre los golpeaba con látigos, ¡pero yo los azotaré con escorpiones!». [15] Por lo tanto, el rey no prestó atención al pueblo. Este giro en la historia ocurrió por voluntad del SEÑOR, porque cumplía el mensaje que el SEÑOR le había dado a Jeroboam, hijo de Nabat, por medio del profeta Ahías de Silo. [16] Cuando todos los israelitas se dieron cuenta de que el rey no iba a hacerles caso, respondieron: «¡Abajo la dinastía de David! No nos interesa para nada el hijo de Isaí. ¡Regresa a tu casa, Israel! Y tú, David, ¡cuida de tu propia casa!». Entonces el pueblo de Israel regresó a casa; [17] pero Roboam siguió gobernando a los israelitas que vivían en las ciudades de Judá. [18] Luego el rey Roboam envió a Adoniram, quien estaba a cargo del trabajo forzado, a restaurar el orden, pero el pueblo de Israel lo apedreó a muerte. Cuando el rey Roboam se enteró, enseguida subió a su carro de guerra y huyó a Jerusalén. [19] Hasta el día de hoy, las tribus del norte de Israel se han negado a ser gobernadas por un descendiente de David. [20] Cuando los israelitas supieron que Jeroboam había regresado de Egipto, convocaron una asamblea y lo nombraron rey de todo Israel. Así que solo la tribu de Judá permaneció fiel a la familia de David. [21] Cuando Roboam llegó a Jerusalén, movilizó a los hombres de Judá y a la tribu de Benjamín -ciento ochenta mil guerreros selectos- para pelear contra los hombres de Israel y recuperar el reino. [22] Ahora bien, Dios le dijo a Semaías, hombre de Dios: [23] «Diles a Roboam, hijo de Salomón, rey de Judá, y también a toda la gente de Judá y de Benjamín y a todo el resto del pueblo: [24] "Esto dice el SEÑOR: 'No peleen contra sus parientes, los israelitas. ¡Regrese cada uno a su casa, porque lo que ha sucedido es obra mía!'"». Entonces ellos obedecieron el mensaje del SEÑOR y cada uno volvió a su casa, tal como el SEÑOR había ordenado. [25] Jeroboam fortificó la ciudad de Siquem, en la región montañosa de Efraín, la que llegó a ser su capital. Tiempo después, también fortificó la ciudad de Peniel. [26] Jeroboam pensó: «Si no tengo cuidado, el reino volverá a la dinastía de David. [27] Cuando este pueblo vaya a Jerusalén para ofrecer sacrificios en el templo del SEÑOR, ellos volverán a ser leales al rey Roboam de Judá; a mí me matarán y a él lo nombrarán rey en mi lugar». [28] Entonces, siguiendo la recomendación de sus consejeros, el rey hizo dos becerros de oro. Después dijo a la gente: «Para ustedes es muy complicado ir hasta Jerusalén a adorar. Miren, israelitas, ¡estos son los dioses que los sacaron de Egipto!». [29] Jeroboam colocó uno de los ídolos con forma de becerro en Betel y al otro lo puso en Dan, es decir, en ambos extremos de su reino. [30] Esto llegó a ser un gran pecado, porque la gente rendía culto a ídolos y viajaba hasta Dan, al norte, para rendir culto al becerro que estaba allí. [31] Además, Jeroboam construyó edificios en el mismo sitio de los santuarios paganos y consagró sacerdotes de entre la gente común, es decir, personas que no pertenecían a la tribu sacerdotal de Leví. [32] También instituyó un festival religioso en Betel, que se celebraba el día quince del octavo mes, y que era una imitación del Festival de las Enramadas en Judá. Allí, en Betel, Jeroboam ofrecía sacrificios a los becerros que había hecho, y nombró sacerdotes para los santuarios paganos que había construido. [33] Así que el día quince del octavo mes, una fecha que él mismo había designado, Jeroboam ofreció sacrificios sobre el altar de Betel. Él instituyó un festival religioso para Israel y subió al altar a quemar incienso.
