John 7 - Biblia de Estudio MacArthur
7:1—8:59 Todo el sentimiento de esta sección puede clasificarse como “odio de gran intensidad”, ya que el disgusto efervescente hacia Jesús que se percibió en los capítulos 5 y 6 da paso ahora a una erupción de hostilidad infernal. La culminación de este odio ocurre en 11:45–57 donde las autoridades judías traman la muerte del Hijo de Dios y sus intrigas culminan por último en su crucifixión. Ambos capítulos hablan sobre Jesús en la fiesta de los tabernáculos en Jerusalén. Es importante advertir el hecho de que los dos temas principales que se asocian con esta fiesta, a saber, el agua y la luz, jugaron un papel predominante en estos dos capítulos (vv. 37–39; 8:12). Durante la Pascua que vino tras esta celebración de los tabernáculos, Jesús fue crucificado. La verdad central que domina todo el pasaje es que Jesús cumplía paso a paso el programa divino. Su vida no era una sucesión de incidentes aleatorios, sino que operaba en el tiempo de Dios y conforme a su dirección perfecta y soberana.
7:1 Después de estas cosas. Lo más probable es que un intervalo de siete meses haya tenido lugar entre los capítulos 6 y 7. Mientras que el capítulo 6 ocurrió alrededor de la Pascua (en abril, cp. 6:4), el capítulo 7 ocurre durante la fiesta de los tabernáculos (octubre). Juan no escribió acerca de esos meses porque su propósito no era presentar una cronología exhaustiva de la vida de Cristo, sino retratarle como el Mesías y el Hijo de Dios, así como mostrar la manera en la que reaccionaron y respondieron a Él los hombres. andaba Jesús en Galilea. El capítulo 6 indica que Jesús pasó dos días con la multitud de veinte mil personas (6:22), pero dedicó siete meses a la enseñanza de los doce discípulos que creyeron en Él. Esta frase recalca con sutileza la gran importancia del discipulado, porque Jesús consagró gran parte de su tiempo y energías a la preparación y el adiestramiento de sus futuros líderes espirituales.
7:1–13 Esta sección tiene dos partes: 1) Jesús impide cualquier contratiempo en el plan soberano de Dios (vv. 1–9), y 2) Jesús se somete con obediencia al tiempo perfecto en el plan soberano de Dios (vv. 10–13).
7:2 la fiesta… de los tabernáculos. Vea la nota sobre 5:1. Esta fiesta se asociaba en el AT con la recolección de cosechas como la uva y la oliva (Éx. 23:16; Lv. 23:33–36, 39–43; Dt. 16:13–15), mientras que las cosechas de grano se recolectaban entre abril y junio. La fiesta duraba siete días que se contaban entre los días quince y veintiún del mes de Tisri (septiembre-octubre). Según Josefo, esta fiesta era la más popular entre las tres fiestas principales de los judíos (Pascua, Pentecostés y tabernáculos). Las personas que vivían en áreas rurales construía toldos provisionales con ramas y hojas para vivir en ellos durante la semana de festividades (de ahí la referencia a “tabernáculos” en Lv. 23:42), mientras que los habitantes de la ciudad fabricaban estructuras similares sobre los techos planos de la vivienda de cada uno de ellos o en su patio. La fiesta se caracterizaba por diversos ritos como el acopio de agua potable y el uso de lámparas encendidas a los que Jesús hizo referencia (“Si alguno tiene sed, venga a mí y beba”, vv. 37, 38 y “Yo soy la luz del mundo, 8:12).
7:3 sus hermanos. En Mateo 13:55 aparece la siguiente lista de los hermanos de Jesús: “Jacobo, José, Simón y Judas”. Jacobo es el mismo Santiago que escribió la epístola del NT y se convirtió en el líder de la iglesia de Jerusalén. Judas escribió la epístola que también lleva su nombre. En vista de la concepción virginal de Jesús, ellos solo fueron hermanos de Jesús por el lado de María ya que José no fue el padre humano de Jesús (cp. Mt. 1:16, 18, 23; Lc. 1:35).
7:4 darse a conocer… manifiéstate al mundo. Los hermanos de Jesús querían hacer un espectáculo público con sus milagros. Aunque el texto no enuncia con claridad su motivación, es posible que hicieran esa insinuación por dos razones: 1) querían ver por sí mismos los milagros para determinar su autenticidad, y 2) pudieron haber tenido la misma clase de motivación política crasa que el resto del pueblo, es decir, que Él se convirtiera en su Mesías social y político. La aceptación de Jesús en Jerusalén sería para su familia la prueba definitiva que los motivaría a creer en Él como Mesías.
7:5 Al igual que las multitudes en Jerusalén y Galilea, ni siquiera sus propios hermanos creyeron en Él desde un principio. Ellos no se convirtieron en seguidores suyos hasta después de la resurrección (Hch. 1:14; 1 Co. 15:7).
7:6 Mi tiempo aún no ha llegado. Esto nos recuerda la respuesta dada a la madre de Jesús en la boda de Caná (vea 2:4). También revela la primera razón por la que Jesús no quiso ir a la fiesta: no era el tiempo perfecto de Dios para ir. La alocución revela una dependencia y un compromiso completos por parte de Jesús al plan soberano del Padre para su vida (cp. 8:20; Hch. 1:7; 17:26). Además, Jesús nunca fue impulsado a actuar por la incredulidad de las personas, ni siquiera la de sus propios medios hermanos. vuestro tiempo siempre está presto. Debido a que los hermanos de Jesús no creyeron en Él, eran del mundo y en consecuencia desconocían por completo a Dios y sus propósitos. A causa de la incredulidad, no escucharon su Palabra, no reconocieron el plan y el tiempo de Dios, ni pudieron percibir al Verbo encarnado con sus propios ojos. Como resultado, cualquier oportunidad era propicia para ellos, y se les antojó ese mismo momento.
7:7 No puede el mundo aborreceros. El mundo no podía aborrecer a los hermanos de Jesús porque ellos pertenecían al mundo y el mundo ama lo suyo (cp. 15:18, 19). El sistema maligno del mundo y todos los que rechazan al Verbo e Hijo de Dios yace sometido al control del mismo autor del mal (1 Jn. 5:19). yo testifico de él, que sus obras son malas. Un creyente verdadero que ha nacido de nuevo y que vive para la gloria de Dios debería experimentar el odio y el antagonismo del mundo (cp. 15:18–25; 16:1–3; 2 Ti. 3:12).
7:8 mi tiempo aún no se ha cumplido. Esto revela la segunda razón por la que Jesús no quiso ir a la fiesta en Jerusalén. Los judíos no podían matarlo sin que se cumplieran el tiempo y el plan perfectos de Dios (cp. Gá 4:4). El compromiso invariable de Jesús al programa de Dios no permitiría la más mínima desviación de lo decretado por Dios de antemano.
7:10 en secreto. Esto indica que el Padre le permitió a Jesús ir a Jerusalén. De este modo, Jesús salió de Galilea por última vez antes de la cruz. Este viaje secreto demuestra su discreción máxima que fue todo lo opuesto a lo exigido por sus hermanos (cp. v. 4).
7:11 le buscaban los judíos. El contraste entre la frase “los judíos” en este versículo y “la multitud” en el v. 12 indica que el término “judíos” designa a las autoridades judías que ejercían oposición contra Él en Judea y cuyo centro de operaciones estaba en Jerusalén. Es evidente que iniciaron la búsqueda de Jesús con motivos hostiles.
7:12, 13 gran murmullo… entre la multitud. Las multitudes, compuestas en su gran parte por habitantes de Judea, Galilea y muchos otros de la diáspora (judíos dispersados en otras partes del mundo), expresaron opiniones diversas acerca de Cristo cuyo espectro oscilaba entre los extremos de aceptación superficial (“Es bueno”) y rechazo cínico (“engaña al pueblo”). El Talmud judío revela que esa última percepción de engaño se convirtió en la opinión predominante de muchos judíos (Talmud babilónico, sanedrín 43a).
7:14 la mitad de la fiesta. Jesús pudo haber esperado hasta la mitad de la fiesta para impedir una “entrada triunfal” prematura que algunos habrían tratado de imponerle motivados por presiones políticas. al templo, y enseñaba. Jesús enseñaba conforme a la costumbre de los maestros o rabinos de su tiempo. Ciertos rabinos de renombre se instalaban en los alrededores del templo para exponer temas del AT a las multitudes que se sentaban a escucharlos.
7:14–24 La hostilidad creciente hacia Jesús no fue obstáculo para su ministerio de enseñanza. Jesús no dejó de ratificar con denuedo sus declaraciones acerca de su identidad y su misión. En medio de la fiesta de los tabernáculos, durante la cual judíos provenientes de todo Israel habitaban en Jerusalén, Jesús comenzó a enseñar otra vez. En esta sección, Jesús estableció la justificación de su ministerio y enseñó con autoridad como Hijo de Dios. En este pasaje se presentan cinco razones por las que deben aceptarse como verdaderas las afirmaciones de Jesús acerca de Él mismo: 1) su conocimiento sobrenatural se originaba en el Padre mismo (vv. 15, 16), 2) sus enseñanzas y su conocimiento podían confirmarse por medio de pruebas (v. 17), 3) sus acciones demostraban su abnegación y espíritu sacrificado (v. 18), 4) su influencia en el mundo era asombrosa (vv. 19, 20) y 5) sus obras demostraban su identidad como el Hijo de Dios (vv. 21–24).
7:15 se maravillaban. El conocimiento que Jesús tenía de las Escrituras era sobrenatural. Las personas se admiraban de que una persona que nunca había estudiado en alguno de los grandes centros rabínicos o a los pies de algún rabino famoso de la época, poseyera un conocimiento tan extenso y profundo de las Escrituras. Tanto en contenido como en estilo la enseñanza de Jesús presentaba grandes diferencias cualitativas con respecto a la de cualquier otro maestro.
7:16 aquel que me envió. La diferencia cualitativa en la enseñanza de Jesús radicaba en su fuente, ya que el Padre se la daba sin mediación (8:26, 40, 46, 47; 12:49, 50). El conocimiento de Jesús se originaba en Dios el Padre mismo, a diferencia de los rabinos que lo recibían de fuentes humanas (Gá. 1:12). Mientras que los rabinos se limitaban a apoyarse en la autoridad de otros (en una cadena extensa de tradición humana), la autoridad de Jesús se centraba en Él mismo (cp. Mt. 7:28, 29; Hch. 4:13).
7:17 El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá. Aquellos que tienen un compromiso fundamental a hacer la voluntad de Dios serán guiados por Él en la afirmación de su verdad. La verdad de Dios es su propia fuente de autenticación mediante el ministerio de enseñanza del Espíritu Santo (cp. 16:13; 1 Jn. 2:20, 27).
7:18 el que busca la gloria del que le envió. A diferencia de otros “salvadores” y “héroes mesiánicos” que actuaban conforme a sus propios intereses egoístas, con lo cual evidenciaban su falsedad, Jesucristo como Hijo de Dios vino de manera única y exclusiva para glorificar al Padre y hacer la voluntad del Padre (2 Co. 2:17; Fil. 2:5–11; He. 10:7).
7:19, 20 matarme. Si Jesús fuera otro farsante religioso, el mundo nunca habría reaccionado con tal odio. Puesto que el sistema del mundo ama lo suyo, su aborrecimiento hacia Jesús demuestra que Él vino de Dios (15:18, 19).
7:21 Una obra. El contexto hace evidente (vv. 22, 23) que Jesús se refería a la sanidad del paralítico que provocó el comienzo de la persecución en su contra por parte de las autoridades judías porque tuvo lugar en el día de reposo (véase 5:1–16).
7:22 sino de los padres. El período patriarcal durante el tiempo de Abraham, en el cual Dios instituyó la señal de la circuncisión (Gn. 17:10–12), la cual se incluyó más adelante como parte del pacto mosaico en el Sinaí (Éx. 4:26; 12:44, 45). Esta observación no solo puso en su lugar la exagerada afición judía por Moisés, sino que logró algo más importante: mostró que este rito era anterior a la ley mosaica y tomaba precedencia sobre ella (Gá. 3:17). Además de esto, la circuncisión estuvo en vigencia mucho antes que las leyes sobre el día de reposo.
7:23 en el día de reposo. La ley requería que la circuncisión ocurriera en el día octavo (Lv. 12:1–3). Si un niño nacía en el día de reposo, el octavo día sería el siguiente día de reposo y los judíos estarían en la obligación de garantizar su circuncisión. El punto de Jesús era que los judíos transgredían sus propias leyes sobre el día de reposo con la circuncisión del niño, lo cual hacía evidente su hipocresía. sané completamente a un hombre. Jesús utilizó un argumento lógico para establecer un balance entre lo más importante y lo menos importante. Si la purificación ceremonial de una pequeña parte del cuerpo se permitía en el día de reposo mediante el acto de la circuncisión (lo menos importante), cuánto más debería permitirse en el día de reposo la sanidad sobrenatural de todo el cuerpo de un hombre (lo más importante).
7:24 con justo juicio. Aunque Jesús prohibió los juicios promovidos por la falsa justificación propia del legalismo (Mt. 7:1), Él demandó el ejercicio disciplinado del discernimiento moral y teológico.
7:25–36 En esta sección, Juan reiteró una vez más las afirmaciones de Jesús sobre su identidad como el Mesías y el Hijo de Dios. Se enfocó en su origen y ciudadanía divinos. Aunque algunos creyeron en Él en este tiempo (v. 31), los líderes religiosos se encolerizaron todavía más contra Él y planificaron con villanía rastrera prenderlo (v. 32). Jesús confrontó a las personas con tres dilemas registrados en estos versículos: 1) el problema de la confusión densa (vv. 25–29), 2) el problema de la convicción dividida (vv. 30–32) y 3) el problema de la conversión postergada (vv. 33–36). Estos tres problemas dejarían a Jerusalén en una condición espiritual de desesperación total.
7:26 habla públicamente. Lo que sorprendió a las masas fue que a pesar de la amenaza implícita y explícita de muerte por parte de las autoridades religiosas (vv. 20, 32), Jesús no dejaba de proclamar con denuedo su identidad. ¿Habrán reconocido en verdad los gobernantes…? La pregunta indica que las multitudes y los gobernantes tenían mucha confusión e incertidumbre acerca de quién era Jesús y qué debían hacer con Él. En realidad no tenían convicciones firmes sobre la identidad de Jesús, pero la pregunta revela sus dudas e incredulidad. También se sentían perplejos ante la incompetencia de los líderes religiosos para arrestarlo y silenciarlo si es que en verdad se trataba de un embaucador. Esta confusión densa hizo que la multitud se preguntara si las autoridades religiosas habían llegado en privado a la conclusión de que Él sí era el Cristo. Entre todos los grupos reinó la confusión masiva con respecto a Jesús. Cristo. Vea las notas sobre 1:20, 41.
7:27 nadie sabrá de dónde sea. La única información acerca del lugar de nacimiento del Mesías fue revelada en las Escrituras (Mi. 5:2; Mt. 2:5, 6). Aparte de esto, se había desarrollado una tradición en algunos círculos judíos en el sentido de que el Mesías haría una aparición súbita en medio del pueblo, con base en una interpretación errónea de Isaías 53:8 y Malaquías 3:1. En vista de esa tradición, el significado más probable de esta frase es que la identidad del Mesías sería del todo incógnita hasta su aparición repentina en Israel para llevar a cabo la redención de Israel. A diferencia de ello, Jesús había vivido en Nazaret y era conocido, así fuera solo de manera superficial, por las personas (v. 28).
7:28 alzó la voz y dijo. De este modo, Jesús se aseguraba de diseminar su enseñanza entre el público presente (cp. v. 37; 1:15; 12:44). A mí me conocéis, y sabéis de dónde soy. Estas palabras contrastan con 8:19 donde Jesús dijo a sus enemigos que ellos ni lo conocían a Él ni a su Padre, lo cual indica ironía y sarcasmo profundos por parte de Jesús en esta frase. Él quiso darles a entender que contrario a lo que ellos pensaban, en realidad no tenían un entendimiento verdadero de quién era Él. Lo conocían en un sentido terrenal mas no espiritual porque tampoco conocían a Dios. a quien vosotros no conocéis. Aunque creían tener percepción correcta de las cosas de Dios, su rechazo de Jesús reveló su ruina espiritual (Ro. 2:17–19).
7:30 aún no había llegado su hora. Esto revela la razón por la que no pudieron prenderlo: la agenda y el plan soberanos de Dios para Jesús que no permitirían algo así.
7:31 muchos… creyeron. Existían convicciones divididas entre las personas con respecto a Jesús. Mientras algunas querían prenderlo, un remanente pequeño de creyentes genuinos existió siempre en medio de las multitudes. Aquí la pregunta anticipa una respuesta negativa, es decir, el Mesías no podía dar señales y milagros más grandes que los hechos por Jesús.
7:32 los principales sacerdotes y los fariseos. Vea la nota sobre 3:1. Los fariseos y principales sacerdotes no habían tenido una relación armoniosa en el pasado. La mayoría de los principales sacerdotes eran saduceos que consideraban a los fariseos como sus opositores políticos y religiosos. En repetidas ocasiones Juan liga a estos dos grupos en su Evangelio (vea también el v. 45; 11:47, 57; 18:3) con el fin de mostrar que su disposición a cooperar estaba motivada por el aborrecimiento que ambas facciones sentían hacia Jesús. Los alarmaba por igual la fe de muchos como los mencionados en el v. 31, y para evitar cualquier veneración de Jesús como Mesías, trataron de arrestarlo sin éxito (v. 30). alguaciles. Guardias del templo que funcionaban como una especie de fuerza policial conformada por levitas que estaban a cargo de mantener el orden en los alrededores del templo. También podían ser usados por el sanedrín en lugares alejados del templo en casos de disputas religiosas que no afectaban la ley romana.
7:34 a donde yo estaré, vosotros no podréis venir. Jesús se refirió aquí a su regreso a su origen celestial con su Padre después de su crucifixión y resurrección (vea 17:15).
7:35 enseñará a los griegos. Puede ser una referencia a prosélitos judíos, (i. e. gentiles). Juan pudo haber citado esta frase con algo de ironía porque el evangelio llegó más tarde a los gentiles a causa de la ceguera de los judíos y el rechazo de su Mesías. Vea las notas sobre Romanos 11:7–11.
7:35, 36 Juan resalta de nuevo la ignorancia de los judíos con respecto a las palabras de Jesús. Fueron palabras dichas para burlarse de Jesús.
7:37 En el último y gran día. Esto sugiere que el suceso tuvo lugar en un día diferente al de la controversia en los vv. 11–36. Si alguno tiene sed. Desde unos cuantos siglos antes de Cristo se había desarrollado la tradición de que en los siete días de la fiesta de los tabernáculos, un recipiente de oro que se llenaba con agua del estanque de Siloé era llevado de regreso al templo por el sumo sacerdote en una procesión festiva. Tan pronto llegaba la procesión a la puerta del agua en el lado S del atrio interior del templo, se oían tres toques de trompeta para marcar el gozo de la ocasión y el pueblo recitaba Isaías 12:3: “Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación”. En el templo, mientras la multitud de espectadores observaba, los sacerdotes marchaban alrededor del altar con el recipiente de agua mientras el coro del templo entonaba el Aleluya (Sal. 113—118). El agua era derramada como sacrificio especial a Dios a la hora del sacrificio matutino. Se utilizaba agua porque era un símbolo de la bendición divina de la lluvia en abundancia para las cosechas. Jesús utilizó este acontecimiento como una lección gráfica y una oportunidad para hacer una invitación muy pública en el último día de la fiesta para que el pueblo le aceptara como su fuente de agua viva. Sus palabras evocan Isaías 55:1. tiene sed… venga… beba. Estas tres palabras resumen la invitación del evangelio. Si uno reconoce su necesidad, siente el deseo de acercarse a la fuente de provisión y estará dispuesto a recibir lo que necesita. El alma sedienta y necesitada siente con apetencia el impulso de acercarse al Salvador y beberá sin reservas, es decir, recibirá la salvación que Él ofrece.
7:37–52 Esta sección cataloga las diferentes reacciones de las personas a las afirmaciones de Jesús. Estas respuestas se han convertido en patrones universales de la manera como se ha reaccionado a Él en todo el transcurso de la historia. Esta sección puede dividirse entre la afirmación de Cristo (vv. 37–39) y las reacciones a Cristo (vv. 40–52). A su vez, las reacciones pueden subdividirse en cinco secciones: 1) la reacción de los convencidos (vv. 40–41a), 2) la reacción de los contrarios (vv. 41b–42), 3) la reacción de los hostiles (vv. 43, 44), 4) el rechazo de los confundidos (vv. 45, 46) y 5) la reacción de las autoridades religiosas (vv. 47–52).
7:38 agua viva. El rito de derramar agua también se reconocía dentro de la tradición judía como una figura previa de los ríos de agua viva en la escatología bíblica, los cuales se ven con anticipación en Ezequiel 47:1–9 y Zacarías 13:1. La importancia y el significado de la invitación de Jesús radican en el hecho de que Él era el cumplimiento de todo lo anticipado por la fiesta de los tabernáculos. Él era aquel que suministraba el agua viva que da vida eterna al hombre (cp. 4:10, 11).
7:39 Esto dijo del Espíritu. El Espíritu Santo es la fuente de vida eterna y espiritual. Vea la nota sobre 16:7.
7:41 ¿De Galilea…? Esto demuestra la gran ignorancia de las personas, porque Jesús nació en Belén de Judá, no en Galilea (Mi. 5:2 cp. Mt. 2:6; Lc. 2:4). Ni siquiera se tomaron la molestia de investigar su verdadero lugar de nacimiento, lo cual hacía evidente su falta de interés en algo tan importante como las credenciales mesiánicas.
7:44 Vea las notas sobre los vv. 8, 30.
7:45 Los alguaciles. Estos oficiales del templo fallaron en su intento de arrestar a Jesús al verse confrontados con su persona y su enseñanza poderosa. Como habían recibido cierto adiestramiento religioso, las palabras de Jesús tocaron las fibras más íntimas de su corazón. Acerca de su identidad, vea las notas sobre el v. 32.
7:47, 48 Los fariseos se mofaron de los alguaciles, no por razones profesionales (en su desempeño como policías), sino religiosas (en su comportamiento como levitas). En esencia, los acusaron de haberse dejado seducir por un engañador (según ellos, Jesús), a diferencia de los fariseos mismos que en su arrogancia y justificación propia consideraban que en virtud de su sabiduría y conocimiento nadie podía engañarlos.
7:49 esta gente. Los fariseos se arrogaban tal egolatría y superioridad que se referían con desprecio a los demás, y los rabinos en particular veían a las personas comunes (o el pueblo de la tierra) como una manada de ignorantes impíos en comparación a ellos mismos. Esta ignorancia no solo se debía a que desconocían las Escrituras, sino a que las personas y corrientes no tenían por costumbre seguir las tradiciones orales de los fariseos. maldita. Consideraban condenados a todos los que no pertenecieran a su grupo elitista o que no siguieran sus creencias acerca de la ley.
7:50–52 La mente de Nicodemo (vea 3:10) no se había cerrado con respecto a las afirmaciones de Cristo, así que a pesar de no defender a Jesús de manera directa, sí llamó la atención sobre un aspecto de procedimiento para favorecer a Jesús.
7:51 ¿Juzga acaso nuestra ley…? Ningún texto explícito del AT puede citarse para sustentar el punto de Nicodemo. Lo más probable es que hubiera hecho referencia a ciertas tradiciones rabínicas contenidas en su ley oral.
7:52 de Galilea nunca se ha levantado profeta. La ignorancia real era de los fariseos arrogantes que no escudriñaron con cuidado todos los hechos relacionados con al nacimiento de Jesús. Acusaban a las personas de ignorancia pero ellos eran todavía más ignorantes (v. 42). Además, los profetas Jonás y Nahum sí salieron de Galilea.
7:53—8:11 Esta sección que trata el incidente con la mujer adúltera no formó parte del contenido original de Juan. Se ha incorporado en diversos lugares de varios manuscritos del Evangelio (p. ej. después de los vv. 36, 44, 52; 21:25), en tanto que un manuscrito lo ubica después de Lucas 21:38. La evidencia de manuscritos externos que representan una gran variedad de tradiciones textuales se inclina en contra de su inclusión, ya que los mejores y más antiguos manuscritos lo excluyen. Muchas versiones antiguas lo excluyen y ningún padre de la iglesia griega hizo comentarios sobre este pasaje hasta el siglo XII. El vocabulario y el estilo de esta sección también son diferentes del resto del Evangelio, y su inclusión aquí interrumpe la secuencia del v. 52 con 8:12ss. Muchos, sin embargo, creen que cuenta con todas las características de un suceso histórico y veraz que pudo haber circulado como parte de la tradición oral en ciertos sectores de la iglesia occidental, de manera pues que resulta pertinente incluir algunos comentarios sobre el texto. A pesar de todas estas consideraciones sobre la alta probabilidad del carácter poco confiable de esta sección, es posible equivocarse sobre el asunto y por esa razón conviene considerar el significado del pasaje y dejarlo dentro del texto, como también es el caso de Marcos 16:9–20.
