John 21 - Biblia de Estudio MacArthur

21:1 mar de Tiberias. Otro nombre para el Mar de Galilea que solo se encuentra en Juan (vea 6:1).
21:1–25 Epílogo del apéndice en el Evangelio de Juan. Mientras que 20:30, 31 constituye la conclusión del cuerpo principal del cuarto Evangelio, la información presentada aquí al final del libro suministra una especie de contrapeso al prólogo de 1:1–18. En esencia, el epílogo ata cinco cabos sueltos que se dejaron sin responder en el capítulo 20. 1) ¿Acaso Jesús dejará de dar provisión directa a los suyos? (cp. 20:17)? Esta pregunta se contesta en los vv. 1–14. 2) ¿Qué sucedió con Pedro? Había negado tres veces a Cristo y huyó. La última vez que Pedro fue visto es en 20:6–8 donde tanto él como Juan vieron la tumba vacía pero solo Juan creyó (20:8). La respuesta a esta pregunta aparece en los vv. 15–17. 3) ¿Qué decir acerca del futuro de los discípulos ahora que están sin su Maestro? La respuesta se encuentra en los vv. 18, 19. 4) ¿Juan iba a morir? Jesús responde esta pregunta en los vv. 20–23. 5) ¿Por qué no fueron registradas por Juan otras cosas hechas por Jesús? Juan da la respuesta en los vv. 24, 25.
21:2 Simón Pedro. En todas las listas de los apóstoles es nombrado en primer lugar como una indicación de su liderazgo general sobre el grupo (p. ej. Mt. 10:2).
21:3 Voy a pescar. La explicación más razonable para que Pedro y los demás estuvieran de pesca en Galilea es que lo hicieron en obediencia al mandato del Señor para que fueran al encuentro con Él en Galilea (Mt. 28:16). Pedro y los demás se mantuvieron ocupados en la pesca, que era su manera de ganarse la vida, mientras aguardaban la aparición de Jesús.
21:4 Podría tratarse de otra ocasión en la que el Señor impidió que sus discípulos lo reconocieran (20:14, 15; cp. Lc. 24:16).
21:7 aquel discípulo a quien Jesús amaba. Juan reconoció de inmediato que el extraño era en realidad el Señor resucitado, porque solo Él poseía esa clase de conocimiento y poder sobrenaturales (v. 6). Pedro fue impulsivo y saltó al agua para ver al Señor de cerca.
21:8 doscientos codos. A unos 90 m de la orilla.
21:9 pez… y pan. Al parecer, el Señor creó este desayuno tal como había creado comida para las multitudes (6:1–13).
21:11 ciento cincuenta y tres. El registro que Juan hace del número exacto ratifica el hecho de que fue testigo ocular de los acontecimientos que consignó por escrito (1 Jn. 1:1–4). La acción de Jesús al proveerles alimento indica que Él seguiría encargado de satisfacer las necesidades de sus discípulos (vea Fil. 4:19; Mt. 6:25–33).
21:14 la tercera vez. Esta referencia a “la tercera vez” solo se aplica a las apariciones mencionadas en el Evangelio de Juan. La primera fue en 20:19–23 y la segunda en 20:26–29.
21:15 más que éstos. Puede ser una referencia a los peces (v. 11) como un símbolo de la profesión de Pedro como pescador, ya que él había vuelto a dedicarse a ello mientras esperaba la manifestación de Jesús (vea el v. 3). Jesús quería que Pedro lo amara con tal supremacía que se dispusiera a abandonar todo lo que era conocido para él y a dedicarse de manera exclusiva a ser un pescador de hombres (Mt. 4:19). La frase puede aludir también a los otros discípulos, ya que Pedro había dicho que se había consagrado más que todos los demás a la causa del Señor (Mt. 26:33). Apacienta mis corderos. La palabra “apacentar” evoca la noción de estar dedicado al servicio de Jesús como un ayudante de pastor que cuida el rebaño de su Señor (vea 1 P. 5:1–4). La palabra incluye el concepto de alimentar y nutrir sin interrupción a las ovejas. Esto sirvió para recordar que el deber primordial del mensajero de Jesucristo es enseñar la Palabra de Dios (2 Ti. 4:2). Hechos 112 describe la obediencia de Pedro a esta comisión.
21:15–17 El significado de esta sección depende del uso de dos palabras que son sinónimos de amor. En términos de interpretación, al colocarse bastante cerca dos sinónimos en el contexto inmediato, es porque quiere hacerse una distinción de significado, por leve que sea. Al preguntar Jesús a Pedro si lo amaba, empleó una palabra que se traduce “amar” y que alude a un compromiso total. Pedro respondió a su vez con otra palabra que confirmaba su amor por Jesús aunque no necesariamente su compromiso total. Esto no se debía a que vacilara en expresar esa clase de amor más grande, sino a que había sido desobediente y había negado al Señor en el pasado. Es posible que no se sintiera digno de afirmar una devoción suprema en vista de que su vida no respaldó esa afirmación que hizo en el pasado. Jesús le hizo entender a Pedro cuán necesaria era su devoción invariable al preguntarle si lo amaba con amor supremo. Aquí el mensaje esencial es que Jesús demanda compromiso total de sus seguidores. Su amor por Él debe darle supremacía por encima de su amor por todo lo demás. Jesús confrontó a Pedro con amor porque quería que él dirigiera a los apóstoles (Mt. 16:18), y era necesario que Pedro diera ejemplo de amor supremo a su Señor para poder convertirse en un pastor eficaz.
21:17 Pedro se entristeció. La tercera vez que Jesús preguntó a Pedro, usó la palabra empleada por Pedro que significaba algo menos que devoción total, dando así a entender que cuestionaba incluso ese nivel de amor que Pedro se consideró honesto y humilde en afirmar (vea la nota sobre los vv. 15–17). Las lecciones aprendidas afligieron el corazón de Pedro pero tenían el propósito de ayudarlo a entender su corazón, no conforme a lo que había dicho o hecho, sino con base en la omnisciencia del Señor (cp. 2:24, 25).
21:18, 19 Una profecía del martirio de Pedro. El llamado que Jesús hace a una devoción total a Él también significaba que la devoción de Pedro incluiría su propia muerte (Mt. 10:37–39). Siempre que un cristiano sigue a Cristo, debe estar preparado a sufrir y morir (Mt. 16:24–26). Pedro vivió tres décadas de servicio al Señor y anticipación de su propia muerte por causa de Él (2 P. 1:12–15), pero el apóstol escribió que esa clase de sufrimiento y muerte por el Señor trae gloria y alabanza a Dios (1 P. 4:14–16). La tradición eclesiástica confirma que Pedro sufrió martirio bajo Nerón (ca. 67–68 d.C.), y fue crucificado boca abajo porque rehusó ser crucificado como su Señor.
21:20–22 La profecía de Jesús sobre el martirio de Pedro motivó al discípulo a preguntar qué sucedería con Juan (“el discípulo a quien amaba Jesús”, vea 13:23). Es posible que haya preguntado esto por un interés sincero en el futuro de Juan, ya que también era su amigo cercano. La respuesta de Jesús “¿y qué a ti? Sígueme tú” tenía el propósito de hacerlo entender que su interés no debía enfocarse en Juan, sino en su devoción continua al Señor y su servicio, es decir, el servicio a Cristo debía convertirse en su pasión consumada y exclusiva, sin dar prioridad a otras cosas.
21:22, 23 hasta que yo venga. La declaración hipotética de Jesús era que si Juan vivía hasta su Segunda Venida, esto no le concernía a Pedro. Cada discípulo debía vivir su propia vida en fidelidad, sin compararla con la de ningún otro.
21:24 el discípulo que da testimonio. Juan es un testigo personal de la veracidad de los acontecimientos que registró. El “sabemos” puede ser un recurso editorial que en realidad se refiere solo a Juan (vea 1:14; 1 Jn. 1:1–4; 3 Jn. 12), o puede incluir el testimonio colectivo de sus colegas apostólicos.
21:25 Juan explicó que había sido selectivo antes que exhaustivo en su testimonio. Aunque escribió sus propias selecciones, la verdad revelada en el Evangelio de Juan es suficiente para llevar a cualquier persona a tener fe en Jesús el Mesías y el Hijo de Dios (14:26; 16:13).

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