John 20 - La Biblia de Estudio del Diario Vivir

20:1 Los otros Evangelios nos dicen que otras mujeres fueron con María Magdalena a la tumba y nos dan sus nombres. (Para más información acerca de María Magdalena, vea su perfil en la página 0000).

20:1 La piedra que cerraba la entrada de la tumba no fue removida para que Jesús pudiera salir, ya que él podía salir sin moverla, sino para que otros pudieran entrar y ver que Jesús ya no estaba en la tumba.

20:1 ss. Las personas que por primera vez oyen hablar de la resurrección quizás necesiten tiempo para comprender esta maravillosa historia. Como en el caso de María y los discípulos, es posible que pasen por cuatro etapas. 1) Al principio quizás piensen que es una invención, imposible de creer (20:2). 2) Como Pedro, puede que examinen los hechos y continúen perplejos en cuanto al asunto (20:6). 3) Entonces, solamente cuando tengan un encuentro personal con Jesús aceptarán la realidad de la resurrección (20:16). 4) Luego, al comprometerse con el Señor y consagrarle su vida, empiezan a comprender por completo la realidad de su presencia con ellos (20:28).

20:6-7 Los lienzos de lino quedaron como si el cuerpo de Jesús los hubiera atravesado. El lienzo que había cubierto la cabeza de Jesús estaba doblado aparte de los lienzos que habían envuelto su cuerpo. Esta descripción pudo haber sido dada para demostrar que el cuerpo de Jesús no fue extraído apresuradamente y que ladrones no pudieron haberse llevado el cuerpo de Jesús y dejado los lienzos en la forma en que lo envolvían.

20:9 Como prueba adicional de que los discípulos no inventaron esta historia, vemos que Pedro y Juan se sorprendieron de que Jesús no estuviera en la tumba. Cuando Juan vio los lienzos que parecían un capullo vacío del cual Jesús había salido, creyó que el Señor había resucitado. Cuando vieron la tumba vacía, al fin comprendieron lo que las Escrituras decían: que moriría, ¡pero también resucitaría!

20:9 La resurrección de Jesús es la clave de la fe cristiana. ¿Por qué? 1) Jesús dijo que resucitaría, y así fue. Por lo tanto, podemos estar completamente seguros de que hará todo lo que ha prometido. 2) La resurrección de Jesús demuestra que él es el Mesías verdadero y no un falso profeta ni un impostor; por lo tanto, es el gobernante del reino eterno de Dios. 3) Porque Jesús resucitó, podemos estar seguros de que nosotros también resucitaremos; la muerte no es el final. 4) El poder divino que resucitó a Jesús está a nuestro alcance hoy para dar vida a nuestro ser que está espiritualmente muerto. 5) La resurrección es la base del testimonio de la iglesia al mundo.

20:14-16 Al principio, María no reconoció a Jesús porque no esperaba verlo; el dolor la tenía ciega. Entonces Jesús la llamó y ella lo reconoció de inmediato. Imagínese el amor que inundó su corazón cuando oyó a su Salvador pronunciar su nombre. Jesús está muy cerca de usted y lo está llamando. ¿Es Jesús su Señor?

20:17 María quería aferrarse a Jesús para no volver a perderlo. Aún no había entendido la resurrección y quizás pensaba que se trataba de la segunda venida que Jesús había prometido (14:3). No obstante, Jesús no iba a demorarse junto a la tumba. Si no ascendía al cielo, el Espíritu Santo no vendría. Él y María todavía tenían trabajo importante que cumplir.

20:18 María tuvo su encuentro con Cristo resucitado después de haber encontrado la tumba vacía. Entonces reaccionó con alegría y obediencia, y fue a darles la noticia a los discípulos. No podemos tener un encuentro con Cristo hasta que reconozcamos que él realmente está vivo, que su tumba está vacía. ¿Le alegran estas buenas noticias y las comparte con otros?

20:21 Jesús nuevamente se identifica con su Padre. Les declaró a sus discípulos con qué autoridad llevó a cabo su obra y les encomendó la tarea de difundir la Buena Noticia de la salvación alrededor del mundo. Cualquiera que sea la tarea que Dios le haya encomendado a usted, recuerde: 1) usted ha recibido autoridad de Dios y 2) Jesús le ha mostrado con palabras y hechos la manera de cumplir su tarea. Así como el Padre envió a Jesús, Jesús envía a sus seguidores... y a usted.

20:22 Este suceso pudo haber sido una llenura especial del Espíritu Santo para los discípulos, un adelanto de lo que todos los creyentes experimentarían después de Pentecostés (Hechos 2). Para llevar a cabo la obra de Dios, necesitamos la dirección y el poder del Espíritu Santo. No deberíamos tratar de hacer la obra del Señor con nuestras propias fuerzas.

20:22 Hay vida en el aliento de Dios. Cuando Dios creó al hombre, este no recibió la vida hasta que Dios sopló en él aliento de vida (Génesis 2:7). El aliento de Dios hizo que el hombre fuera diferente a las demás criaturas. Aquí, mediante el soplo de Jesús, Dios impartió vida espiritual eterna. Con este soplo vino el poder para hacer la voluntad de Dios en la tierra.

20:23 Jesús les estaba asignando su misión a los discípulos, la cual llevarían a cabo bajo el poder y la dirección del Espíritu: predicar la Buena Noticia de Jesús para que la gente reciba el perdón de sus pecados. Los discípulos no tenían el poder para perdonar pecados, ya que solamente Dios puede perdonarlos, pero Jesús les dio el privilegio de proclamar a los nuevos creyentes que sus pecados habían sido perdonados cuando aceptaron el mensaje de Jesús (ver la nota en Mateo 16:19). Todos los creyentes han recibido este privilegio. Podemos anunciar el perdón de pecados con certeza cuando nosotros mismos nos hemos arrepentido y creemos en Jesús.

20:24-29 Tomás no creyó que Jesús se les había aparecido a los otros discípulos. Quería pruebas contundentes. Muchas veces, nos enfocamos demasiado en la duda de Tomás. Juan dice (11:16) que era un hombre decidido y fiel, y en Mateo 28:17 vemos que otros también compartían su escepticismo. La personalidad de Tomás lo impulsó a vocalizar los sentimientos del grupo. La mayoría de los discípulos (excepto Juan, 20:8) no creyeron hasta que vieron a Cristo cara a cara. Ocho días después, la duda de Tomás se convirtió en fe, y su respuesta hace eco de la de muchos que finalmente ven la verdad.

20:25-28 Jesús no fue duro con Tomás debido a sus dudas. A pesar de su escepticismo, Tomás seguía siendo fiel a los creyentes y a Jesús. Hay personas que necesitan dudar antes de creer. Si la duda causa preguntas que llevan a respuestas y las respuestas son aceptadas, entonces la duda tuvo un buen propósito. La duda es dañina cuando se convierte en terquedad y esta se convierte en un estilo de vida. Cuando tenga dudas, no se quede estancado en ellas. Más bien, profundice su fe a medida que busca las respuestas.

20:27 El cuerpo resucitado de Jesús era especial. No era como el de Lázaro cuando este volvió a la vida. El cuerpo de Jesús ya no estaba sujeto a las mismas leyes de la naturaleza como lo había estado antes de su muerte. Podía aparecer de repente en una habitación cerrada, pero no era un fantasma ni una aparición porque lo podían tocar y él podía comer. Jesús resucitó literalmente y tenía un cuerpo físico; no era un espectro.

20:29 Hay personas que dicen que creerían en Jesús si vieran un milagro o una señal. Sin embargo, Jesús dice que somos benditos si creemos en él sin tener que verlo. Toda la evidencia que necesitamos la encontramos en la Biblia y en el testimonio de los creyentes. Una aparición física de Jesús no lo haría más real de lo que ya es.

20:30-31 Para comprender la vida y la misión de Jesús con mayor amplitud, simplemente tenemos que estudiar los Evangelios. Juan nos dice que su Evangelio registra solamente algunos de los muchos hechos de Jesús en la tierra. No obstante, la Buena Noticia incluye todo lo que necesitamos saber para creer que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, por medio de quien recibimos vida eterna.

About this Study Bible

Life Bible app icon
Get the Life Bible app Read offline, sync highlights and notes, and study with your library on any device.